Arturo Borges*
Mucho se habla de la importancia de la Educación Vial para los niños y adolescentes. Pero lo cierto es que en nuestro sistema de enseñanza la Educación Vial, como materia transversal, sigue sin aparecer en los temarios de los programas educativos. Primaria lo menciona pero no así secundaria. Ni siquiera se ha mencionado en la última campaña electoral. No hemos visto en programa de gobierno alguno, la mención a una política de estado de seguridad ciudadana con intención de implementar medidas y acciones para bajar la siniestralidad brutal del tránsito. Porque también es uno de los grandes problemas que sufrimos y que empobrece tremendamente a nuestra sociedad.
Si la educación en valores éticos, morales, sociales, culturales, busca asegurar el crecimiento de una sociedad justa y solidaria, el formar a un individuo consciente del respeto a normas sobre el tránsito también es importante para sí y sus semejantes.
Nuestra actividad nos lleva a impartir clases de seguridad vial por los institutos de enseñanza tanto públicos como privados. Hay veces que en oportunidad de presentarnos ante las autoridades de algún instituto de enseñanza para ofrecer un programa educativo sobre seguridad vial, se manifiesta cierto desinterés (salvo honrosos casos) por conseguir un lugar para esta actividad. En primer lugar se aduce la imposibilidad de absorber el costo (nada elevado por cierto), mientras que por otro lado se dice que los chicos están sobrecargados de horario y actividades. Puede ser cierto, pero si las materias curriculares establecidas son importantes, no lo es menos la Educación Vial. Además, ahora que es el tiempo de la promoción de estos institutos para el año próximo, nos gustaría ver en la publicidad de su oferta la inclusión de la educación vial. Porque: ¿cómo llegar a los jóvenes que son los que están sufriendo los mayores desastres de la historia en cuanto a consecuencias graves y fatales, si no consideramos sobre todo a las autoridades de la educación?
Los centros de enseñanza deben cumplir la tarea que muchos padres no realizan en el seno del hogar.
PLAN PILOTO. El esfuerzo que realizan algunas entidades como la I.M.M., Policía Caminera, y algunas asociaciones privadas con charlas sobre seguridad vial, debe ser complementado con un programa multidisciplinario ofrecido por docentes de otras materias curriculares. Así, se puede impartir la educación vial a través de las materias que están involucradas en él, sin interrumpir el normal desarrollo del programa educativo ni agregar personal extra. Materias como por ejemplo la matemática, la biología, la historia, las ciencias sociales, la física, la educación física, que tienen temas vinculados con el tránsito.
Experiencias realizadas por el ISEV dentro de un programa elaborado en alianza con Inforvial, están dando un resultado formidable, en cuanto a la cantidad de alumnos y profesores que recibieron educación vial. El alumno tiene la posibilidad de poner en práctica inmediatamente lo aprendido teóricamente.
Un convenio entre el ISEV y la I.M.M. permitió tomar el examen teórico para la licencia de conducir en el mismo centro de estudios a quienes asistieron al programa de educación vial brindado por el ISEV. Y esto actuó como incentivo para que se anotaran libremente a las clases de Educación Vial, y así llegamos a casi 1000 alumnos de secundaria que este año en forma gratuita recibieron ese curso.
Esta experiencia se debería coordinar y planificar con las autoridades de la enseñanza, para que se pudiese imponer en todo el país, y que al culminar el año lectivo terminen con el examen teórico que los habilite a rendir el práctico próximamente, según su edad y el vehículo que pretenda conducir.
Un plan piloto a corto plazo dará resultados extraordinarios; y se puede. Los jóvenes están esperando que alguien les explique de qué se trata. Sería una de las mejores inversiones de futuro.
Aportes, sugerencias o consultas al 409.21.21 o info@isev.com.uy
* Director del ISEV