Los herederos del general Aparicio Saravia están inquietos, e incluso irritados. El bisnieto del histórico caudillo blanco anuncia una demanda judicial contra el historiador Enrique Mena Segarra. Entre tanto, el Ministerio de Educación y Cultura (MEC) envió a Cerro Largo a un abogado con la misión de rastrear el inventario realizado en 1978 en la estancia El Cordobés. Paralelamente, otro abogado, este perteneciente a la Comisión Nacional del Patrimonio, analiza el expediente del Juzgado de Familia que dispuso la subasta de los bienes pertenecientes al caudillo.
"El ministro debió ordenar la investigación mucho antes, para evitar las suspicacias que ahora apuntan a nosotros", dice Aparicio Saravia Farías, descendiente del caudillo. Visiblemente molesto por la situación, Saravia Farías asegura que "en este tiempo ya se podía haber encontrado el inventario original de la expropiación". "Fui el único testigo que estuvo junto a los militares cuando lo efectuaron (al inventario), ya que junto con un peón éramos los únicos que estábamos en la estancia El Cordobés en esos momentos", agregó el heredero del histórico líder.
La molestia del descendiente de Aparicio Saravia creció estos últimos días, principalmente a partir de las declaraciones del historiador Mena Segarra, que suscitó el enojo del bisnieto del caudillo. A tal punto llega la molestia que, junto al resto de los descendientes del líder blanco, estudian el inicio de acciones judiciales en su contra.
"El historiador Mena Segarra dijo que en el MEC y otras reparticiones públicas, hay gente que tiene los brazos largos. Por el honor de los funcionarios de ese Ministerio y de las otras reparticiones, sería conveniente diera a conocer los nombres de los responsables para salvar el honor de los funcionarios con brazos normales", aseveró Aparicio Saravia Farías.
Saravia Farías cree que sería oportuno que las autoridades "ahondaran sobre el estado de conservación del museo y de las pertenencias allí depositadas".
El chaleco
Algunas pertenencias del caudillo se están deteriorando, por ejemplo el chaleco que Aparicio Saravia usaba cuando fue baleado y que ha sido exhibido en varios puntos del país.
"Todos saben que muchas de esas cosas fueron traídas al museo de Melo porque los techos de El Cordobés mostraban un estado deplorable", aseguró Saravia Farías.