Apuesta por gran mercado asiático que ensombrezca a UE y EEUU

Vientiane - La ASEAN concluyó hoy su cumbre sin tratar los conflictos regionales, pero con el firme propósito de crear un gran mercado asiático, que incluya a China, Japón y Corea del Sur, lo suficientemente poderoso para aumentar su competitividad frente a la Unión Europea y Estados Unidos.

La décima cumbre de jefes de Estado o Gobierno de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) puso el acento en el comercio con la firma de un histórico acuerdo con China, que permitirá crear en una década la mayor área de libre comercio del mundo.

Un mercado de 1.800 millones de consumidores y con un Producto Interior Bruto (PIB) de dos billones de dólares, que comenzará a beneficiarse de una reducción progresiva de tarifas arancelarias a partir de julio del 2005.

La firma, presidida por el primer ministro chino, Wen Jiabao, y los mandatarios de los diez miembros de la ASEAN, supuso un hito histórico que invitó a otras potencias a interesarse por emprender negociaciones con el bloque regional.

Hoy, en la jornada de clausura, la ASEAN acordó el inicio de conversaciones con Japón, Corea del Sur, Australia y Nueva Zelanda para alcanzar acuerdos bilaterales de libre comercio.

Estas iniciativas, aún por perfilar, llevarían a la creación de una gran mercado común asiático que permitirá a la ASEAN aumentar su competitividad frente a la Unión Europea y EEUU, según delegados de la ASEAN y analistas.

Las excelentes perspectivas económicas para este año en Asia Oriental han añadido euforia a la ASEAN, formada por Brunei, Birmania (Myanmar), Camboya, Filipinas, Indonesia, Laos, Malasia, Singapur, Tailandia y Vietnam.

Según el Banco Mundial, estos países crecerán en el 2004 un 5,7 por ciento, y junto con China, que lo hará en un 9,2 por ciento, constituyen el motor económico del planeta.

Estos magnos acuerdos y la voluntad de que la gran Asia tome aún más fuerza en el comercio mundial eclipsaron otros asuntos, también de relevancia, pero que los líderes decidieron apartar de las conversaciones para evitar discrepancias.

Así, el conflicto separatista del sur de Tailandia, región habitada por mayoría musulmana y donde han muerto casi 550 personas desde enero, y la férrea dictadura que rige en Birmania (Myanmar) no se debatieron.

Los líderes respetaron el principio fundacional de la ASEAN de no interferir en asuntos internos y obviaron hablar de los conflictos más candentes del Sudeste Asiático, pese a que los propios líderes reconocen que sin estabilidad política no hay desarrollo económico.

Esta contradicción fue uno de los asuntos que despertó mayor interés en esta décima cumbre de Laos, un anfitrión que respetó con celo la no injerencia ante la posibilidad, quizás, de que una supuesta libertad a la hora de tratar asuntos políticos moleste a su régimen comunista.

La cita de Vientiane acogió también la firma de tratados de no agresión de la ASEAN con Rusia, Corea del Sur e India, del mismo tipo al que ya han firmado Pakistán, Japón y China.

Sin embargo, Australia no rubricó este acuerdo, lo que provocó las críticas de algunos miembros de la ASEAN, que anunciaron en Vientiane la celebración de una cumbre el próximo año en Kuala Lumpur con las potencias asiáticas, dirigida a crear una gran comunidad asiática y de la que podrían excluir al Gobierno de Camberra.

La cita de Vientiane estuvo asimismo marcada por el absoluto control de Vientiane, una ciudad acordonada para evitar ataques de la guerrilla anticomunista Hmong, antigua aliada de Estados Unidos en la última guerra de Indochina, y otros grupos opositores.

La retirada de transporte público, el llamamiento a las mujeres laosianas para que vistieran el traje tradicional y el registro e interrogatorio de periodistas en las calles de la capital, además del cierre de los establecimientos a las diez de la noche, redujeron la actividad al Centro de Convenciones de Vientiane.

La cumbre de la ASEAN ha sido el mayor evento internacional que acoge Laos en su historia, un país fuertemente castigado por los bombardeos estadounidenses en los años setenta y que abrazó la doctrina socialista al tiempo que concluía la guerra de Vietnam.

Laos, que se abrió al mundo a mediados de los noventa, es hoy uno de los miembros más pobres de la ASEAN, pero su pertenencia al bloque le permitirá ser parte de uno de los proyectos comerciales más ambiciosos.

EFE

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