LE BOURGET, Francia. El presidente francés, Jacques Chirac, colocó ayer a fieles miembros de su "joven guardia" a cargo del ministerio de Economía y Finanzas, en un aparente empeño de retomar el control de la política económica del país tras la partida del Gobierno de su rival, Nicolas Sarkozy, para liderar el principal partido de derechas, la UMP.
Sarkozy asumió el domingo las riendas del partido conservador en el poder en Francia (UMP), en un congreso de "entronización" que culmina una batalla con los chiraquianos y abre otra en la carrera presidencial para 2007.
En un discurso de casi una hora, repetidamente interrumpido por los aplausos de unos 40.000 enfervorizados militantes de la Unión por un Movimiento Popular (UMP), el "enfant terrible" de la derecha francesa prometió que "las cosas van a cambiar" y trazó su proyecto de corte liberal para Francia que, dijo, "espera" ese cambio.
MAQUINA DE GUERRA. El flamante presidente de la UMP, elegido con el 85,1 por ciento de los votos, multiplicó, al mismo tiempo, los llamamientos a la unión en ese partido creado en 2002 para ser la "máquina de guerra" del actual jefe de Estado, Jacques Chirac, y de su delfín, Alain Juppé, quien dimitió en julio pasado tras una condena judicial.
En el congreso, bautizado el "Sarko-show" por sus aires de convención estadounidense, intervinieron varios fieles chiraquianos. Fue clausurado por el primer ministro, Jean-Pierre Raffarin, a cuya derecha estuvo sentada la esposa de Chirac, Bernadette.
Sarkozy, de 49 años y que ayer dimitió como número dos del Gobierno y titular de Economía y Finanzas —fue la condición fijada por Chirac para apoyar su paso al frente de la UMP—, leyó un mensaje de "calurosa" felicitación del jefe de Estado y dio las gracias por su presencia a la Primera Dama. Sarkozy dejó traslucir sus ambiciones presidenciales en su discurso, al hablar del "gran proyecto" que tiene para Francia. EFE