El Fondo Monetario Internacional (FMI) sugirió ayer al gobierno electo encabezado por Tabaré Vázquez que durante su mandato avance con la reforma del sistema impositivo y de las cajas de jubilaciones paraestatales, tras la aprobación de la sexta revisión del programa económico y la liberación de fondos por U$S 213 millones que serán utilizados para repagar deuda del país con el propio organismo.
Agustín Carstens, director del departamento para el Hemisferio Occidental, dijo que "será importante" que el gobierno de izquierda que asumirá en marzo de 2005 avance sobre ciertas "reformas fiscales pendientes".
Luego de señalar el "éxito" del actual gobierno en sus objetivos sobre el superávit fiscal primario para este año, el FMI dijo que "será importante que esta y otras reformas fiscales pendientes, como las reformas impositiva y del sistema de pensiones (en referencia a las cajas de jubilaciones Militar, Policial y Bancaria), sean avanzadas por el próximo gobierno".
El desempeño de Uruguay en el marco del acuerdo stand-by que mantiene con el Fondo "es sólido" y la recuperación económica "fue más fuerte de lo esperado", dijo Carstens en un comunicado liberado anoche.
Uruguay goza de un panorama "reforzado" en el frente de la sustentabilidad de su deuda, indicadores financieros "muy mejorados" y "sólidas perspectivas para 2005", agregó.
Esta situación, dijo Carstens, "refleja las fuertes políticas implementadas por el gobierno (de Uruguay) en el marco del programa, así como las relativamente favorables condiciones externas".
Carstens recordó que las autoridades uruguayas "reafirmaron su compromiso de preservar la estabilización y las reformas logradas durante esta transición política".
El presidente del Banco Central, Julio de Brun, dijo a El País que en sus comentarios el FMI "reconoce los avances alcanzados en el cumplimiento del programa" y la "mejora económica", y subrayó que recomienda "mantener el proceso en curso durante la transición".
En el comunicado el FMI señaló que la revisión positiva incluyó un "waiver" o perdón por la "no observancia" de tres de los objetivos estructurales del programa y dos cuantitativos. De Brun explicó que el perdón se otorgó por la falta de algunos datos sobre comportamiento fiscal y evolución de la deuda, así como también por la conclusión fuera de fecha de los balances de los fondos de liquidación de los bancos quebrados.
El acuerdo stand-by de Uruguay con el FMI fue aprobado en marzo del 2002 y preveía el desembolso de unos U$S 902,2 millones. Luego fue ampliado para elevar ese monto en U$S 1.160 millones dólares en junio del 2002 y en U$S 571 millones en agosto siguiente.