WASHINGTON - La detonación se asemejó a una bomba, relató Curtis Sathre. De pronto, su hijo de 13 años, Michael, estaba frente a él, atónito, momentáneamente aturdido, con una mano ensangrentada y el cuerpo cubierto de cenizas.
En agosto pasado, el teléfono celular de Michael estalló y despidió numerosos fragmentos, algunos de los cuales se incrustaron en la frente del joven. Otros fueron a dar al techo de la casa de la familia, en Oceanside California.
Durante los últimos dos años, las autoridades federales han recibido 83 informes sobre celulares que han explotado o se han incendiado, normalmente a consecuencia del uso de baterías o cargadores incompatibles, defectuosos o apócrifos.
Entre las lesiones figuran quemaduras en la cara, cuello, piernas y cadera.
La Comisión de Seguridad para los Consumidores de Productos (CPSC) ha emitido una serie de sugerencias a fin de que los usuarios de teléfonos celulares eviten accidentes semejantes, y ha reforzado la vigilancia de la industria de la telefonía inalámbrica.
En tres ocasiones, las empresas han solicitado voluntariamente la devolución de baterías defectuosas. La comisión trabaja con las empresas para mejorar los estándares de producción de las baterías.
"La CPSC está recibiendo cada vez más reportes de incidentes que involucran a celulares, y está muy preocupada por la posibilidad de que ocurran más lesiones serias o incendios", dijo el portavoz de la agencia, Scott Wolfson.
Los fabricantes de celulares y los operadores de telefonía en Estados Unidos señalan que la mayoría de los siniestros es ocasionada por baterías hechizas, y destacan que en un país donde hay unos 170 millones de usuarios de celulares, el número de accidentes es extremadamente bajo.
"¿Es un problema? Desde luego que ha surgido. Pero estadísticamente resulta muy raro", dijo John Walls, portavoz de la Asociación de Telecomunicaciones Celulares e Internet. "El hecho de que haya ocurrido ha llamado la atención de la industria".
Algunos defensores de los consumidores consideran que la causa va más allá de las baterías defectuosas en el mercado. Señalan que los fabricantes de teléfonos y baterías enfrentan una presión creciente para incorporar más funciones en los pequeños aparatos.
"Si concentran cada vez más energía en un espacio pequeño, lo que están creando es una minibomba", dijo Carl Hilliard, presidente de la Alianza de Consumidores de Telefonía Inalámbrica, con sede en California, que ha rastreado los casos de incendios y explosiones.
Aunque las baterías legítimas pueden adolecer de fallas, hay un mayor riesgo de que los productos hechizos carezcan de dispositivos para detectar el sobrecalentamiento o la carga excesiva. Las baterías de iones de litio, encontradas en la mayoría de los celulares, pueden sobrecalentarse si, por ejemplo, los huecos de ventilación son obstruidos.
La comisión ha anunciado tres solicitudes de devolución de baterías desde enero, una de Verizon Wireless y dos de Kyocera Wireless Corp.
AP