Corazones cursis

Diego Drexler y Fabián Krut integran, junto al nuevo baterista Diego Bartaburu, la banda con el nombre más autocrítico de la escena nacional (exceptuando, tal vez, la contundencia negativa de No Te Va Gustar). Porque ¿a quién le gusta que lo definan como cursi? Pero Drexler y Krut no tienen problemas en abrir ese flanco a las críticas.

La actitud probablemente sea la consecuencia de una postura abierta en lo musical, más propia del pop que del rock: "Cuando hicimos Cursimix, al que vemos como el punto de partida para Corazón de hotel, nunca nos metimos en lo que estaban haciendo los remixadores", dice Drexler y Krut agrega: "Lo mismo reclamamos para nosotros, ¿no? Como cuando componemos una melodía para una letra ajena o versionamos un tema".

La falta de ataduras y restricciones estilísticas vuelve, como en Del 2 al 70, a ser el principal rasgo del nuevo disco: rock, pop, milonga, electrónica, bossa, lounge...cada canción aborda un estilo o género distinto y forma un mundo propio dentro del disco. La "anarquía" musical estuvo esta vez dirigida por el argentino Román Varas, a quien los músicos conocieron en la época de Cursimix y quien contribuyó a que cada tema tuviera una acabada definición sonora. "Con Gonzalo Gutiérrez, que produjo Del 2 al 70 ya éramos un equipo con muchos sobreentendidos. Román nos obligó a encarar todo de otra manera. Obviamente, no todo fue buena onda. Hubo momentos de fuerte discusión, pero dejamos que dijera lo suyo y que comandara las grabaciones, porque si no ¿para qué trabajar juntos si el otro no va a poder aportar?", pregunta retóricamente Krut.

Los músicos no solo elogian a Varas como técnico: "Para él y también para nosotros, el rock no es una forma determinada de sonar. Más bien se trata de una intención musical que es opuesta a lo complaciente. Eso llevó a que, por ejemplo, yo empezara a cantar de otra manera, más comprometida", cuenta Krut. Sobre lo ecléctico del disco, el bajista opina: "Antes, la escena del rock nacional era más cerrada y no admitía fácilmente otra cosa que no fuese un punk-rock ortodoxo. Pero tanto el público como las bandas cambiaron y hay una actitud mucho más abierta a los contrastes", concluye el bajista. Cursi tendrá como invitado a Max Capote, que también editó disco por estos días.

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