GUILLERMO ZAPIOLA
Varios títulos renuevan la cartelera cinematográfica a partir de hoy. Por fin se estrena "oficialmente" Capitán Sky y el mundo del mañana, que estaba en realidad en carteleras en dos salas desde el pasado viernes, y de la que esta página ya se ha ocupado. También se estrena el videojuego terrorífico Resident Evil 2: Apocalipsis, sobre la que también se ha escrito, E igualmente se "preestrena" en una sola sala (irá en otras a partir del viernes próximo) el film chino de artes marciales Héroe, dirigido por el prestigioso Zhang Yimou, el de Judou, amor secreto, Esposas y concubinas y Qiu Ju, una mujer china.
La acción de Héroe se ubica en tiempos de las luchas entre diversos reinos que se disputaban el Imperio, algunos siglos antes del nacimiento de Cristo. Los planes del Rey de Qin han sido estorbados por sus enemigos, que tienen a su servicio tres legendarios asesinos particularmente mortales. La acción del film arranca con la llegada a palacio de un misterioso guerrero que declara haber derrotado a esos mercenarios, y cuenta una versión de los hechos. En un mecanismo que ha hecho pensar a algunos observadores en el célebre Rashomon de Kurosawa, hay empero otra historia alternativa que también se cuenta, borrando las fronteras entre la verdad y la mentira. Otra inevitable referencia es El tigre y el dragón de Ang Lee, una película que se jugaba igualmente a la acción y las artes marciales sin renunciar a una ambición de calidad. Un dato no menor es que el film de Zhang ha sido el primero de origen no estadounidense en colocarse el frente de las recaudaciones norteamericanas en sus primeras semanas de exhibición, un dato en el que probablemente lo ayudó el nombre de Quentin Tarantino, que ha sido uno de los promotores de esta aventura en Occidente.
ARGENTINOS. Hay también dos interesantes (a priori) títulos argentinos entre los estrenos de hoy. Uno de ellos es Un mundo menos peor de Alejandro Agresti (el de El acto en cuestión, Buenos Aires viceversa y Valentín), quien reitera en este film algunos de sus temas preferidos: la memoria, los desaparecidos, las complicadas relaciones familiares. Lo hace a través de una comedia dramática que transcurre en ambiente pueblerino: una mujer descubre que su marido, al que creyó muerto durante dos décadas, vive en un pueblo de la costa, y se traslada hasta allí con su hija (que nunca conoció al padre) para devolverle la memoria y ofrecerle una familia.
El director Agresti ha desarrollado entre su país y Holanda una de las trayectorias más personales y creativas del cine reciente. Radicado durante algunos años en Europa por razones más personales que políticas ("me fui escapando del desprecio que la sociedad argentina experimenta hacia los jóvenes", ha llegado a sostener), Agresti es el autor de una obra abundante en la cual el vagabundeo constituye un elemento esencial. Títulos como El amor es una mujer gorda (1987), Boda secreta (1988) o El acto en cuestión (1993) hacen parte de esa obra que ha podido ser vinculada a la de un Rainer Werner Fassbinder por su carácter hiperactivo, su afición (alguien ha dicho "adicción") por el rodaje, y hasta su empeño en hacer varias cosas al mismo tiempo: filmación de una película, lucha por estrenar otras pendientes, trabajo sobre varios libretos simultáneos. Muy poco de ese Agresti inicial se ha estrenado en Buenos Aires, y algo menos aún en Uruguay, donde apenas Luba y El acto en cuestión (que no solo era una película espléndida sino también el film más "porteño" que se haya rodado nunca en Europa) llegaron a circular a través del circuito cultural. Su etapa argentina es mejor conocida: se puede conseguir en video alguno de sus primeros títulos como El amor es una mujer gorda, y han llegado a través del circuito comercial otros más recientes hechos en su país como Buenos Aires viceversa, Una noche con Sabrina Love o Valentín. Ahora se suma a esa lista este Un mundo menos peor cuyo elenco incluye a Mónica Galán, Julieta Cardinali, Carlos Roffé y Ulises Dumont.
TESTIMONIO. El otro film argentino del día es Deuda: quién le debe a quien, documental testimonial del periodista Jorge Lanata y Andrés Schaer sobre la crisis económica de su país, sus responsables y sus víctimas. El film arranca con una tragedia personal (una niña tucumana cuya desnutrición fue "noticia") para saltar a una indagación sobre problemas y responsabilidades más generales. Al principio es la malversación de un crédito otorgado para construcciones a la provincia de Tucumán, que por supuesto fue a parar al bolsillo de alguien. De ahí la reflexión se amplía a una reflexión sobre la génesis, la legitimidad o ilegitimidad de la deuda externa argentina, en lo que alguien ha definido como "un viaje a través del pasado y el presente del país mediante materiales de naturaleza diversa".
El material incluye fragmentos de películas (una de ellas La mayor estafa al pueblo argentino de Diego Musiak), entrevistas a cargo del propio Lanata a funcionarios argentinos e internacionales (por ejemplo Anne Krueger, del Fondo Monetario Internacional) y hasta a veraneantes puntaesteños a los que se interroga sobre los hechos.
También se permite alguna audacia, como la de señalar el resentimiento de muchos de sus convecinos hacia aquella niña desnutrida del comienzo, cuyo "estrellato mediático" al parecer molestó a algunos: en varios casos, el modo en que hablan de la niña y su familia denota un encono que no parece guardar relación con las escaseces y penurias que todos viven. Hay también cifras y estadísticas que informan de otros alcances del drama. El resultado ha generado polémicas (hubo gente que se enojó porque la película no explica de entrada quiénes son los Buenos y quienes los Malos), lo cual puede ser saludable.
Despareja pareja de ladrones
El subtítulo de Ruby & Quentin ("¡Dije que te calles!") tiene algo que ver con la anécdota de esa comedia francesa dirigida por Francis Veber y protagonizada por Gérard Dépardieu y Jean Reno que también se estrena hoy en Montevideo.
Dépardieu es Quentin, un gigantón sin demasiadas luces que hace perder la calma hasta al más tranquilo de los hombres con su incesante parloteo. Atrapado luego de un asalto, el hombre va a parar a la cárcel y comparte una celda con Ruby (Jean Reno), un recio delincuente profesional que se cierra en un abundante mutismo. Antes de ser capturado, este último ha ocultado una importante suma de dinero robada a un peligroso criminal que ha asesinado a la amante de Ruby.
El destino de los dos hombres se verá inesperadamente entrelazado cuando ambos son trasladados al pabellón psiquiátrico y Quentin desarrolla un disparatado plan de fuga que tiene éxito pese a todas las previsiones en contrario. Escaparán juntos y no podrán librarse el uno del otro pese a las desconfianzas de Ruby, quien sospecha que su circunstancial compañero puede ser un informante de la policía. La prioridad de Ruby es enfrentar al villano mayor y vengar la muerte de su amante, pero en el medio hay toda una serie de peripecias que incluyen enfrentamientos entre delincuentes, una persecución policial y otros sobresaltos.
El film parece ubicarse en una línea de comedia de acción característica del director Veber, suya filmografía incluye títulos como Mala pata (1981), Los compadres (1983) y Los fugitivos (1986), que también incluían su cuota de humor y aventura. El director Veber ha explicado que le gustaría escribir para mujeres, pero que le encantan las historias de amigos. El cineasta señala: "Prefiero la amistad al amor, la manera en que dos hombres que no parecen tener nada en común al principio de la película terminan siendo amigos al final".
Ese argumento recurrente, que era básicamente el de los tres films mencionados más arriba en los que la "pareja despareja" estaba integrada por Dépardieu como "tipo serio" y Pierre Richard como payaso reaparece ahora con alguna variante, a cargo del mismo Dépardieu (quien es esta vez el cómico) y Jean Reno. Con toda deliberación el film se propone como el tipo de diversión liviana que se espera de la programación cinematográfica cuando se acerca el verano, y en el complot se involucran otros intérpretes prestigiosos como André Dussollier, Richard Berry, Michel Aumont y otros.