"Si el ‘Chino’ y Darío Silva no dicen lo contrario, los voy a seguir citando"

| En caso que en marzo Montero siga sin jugar en la Juve, va a ser difícil que lo vuelva a convocar

REFELXIÓN. Recoba y Darío Silva "son grandes como para recapacitar y darse cuenta que lo importante era ganar" 200x281
REFELXIÓN. Recoba y Darío Silva "son grandes como para recapacitar y darse cuenta que lo importante era ganar"

JOSE MARIA BELLO

Quizá el tiempo transcurrido desde que el juez dio por finalizado el partido contra Paraguay hasta la tarde de ayer no era el suficiente para un análisis profundo, pero la intención de la charla con Jorge Fossati no pasaba sólo por allí, había otros temas que tratar con el técnico de lo pasado y de lo que vendrá. Así fue, por ejemplo, que pudimos saber que si Recoba y Darío Silvaquieren, serán citados nuevamente y que por la cabeza de Fossati pasó en algún momento la idea de dar un paso al costado.

—Por lo general cuando llega un partido tan trascendente como lo era este ante Paraguay, los técnicos lo "juegan" varias veces en los días previos ¿fue este tu caso?.

—En especial este partido lo jugué muchas veces porque se daba una coyuntura muy especial ya que jugábamos el partido que había que ganar de cualquier manera con la menor preparación. Cuando regresábamos en el avión desde Bolivia ya tenía el equipo para este encuentro, pero después de vistos todos los problemas de lesiones y de traslados todo se complicó. La verdad es que escribí mucho, sobre todo de las características del rival y la historia, las sucesivas frustraciones que teníamos acá cuando jugamos contra los paraguayos. Estudiamos los porqué y una de las conclusiones a que llegué fue que algunas veces no se ligó nada y lo otro era que por ahí se llevaban puntos del Centenario inmerecidamente, porque nosotros, por esa ansiedad de conquistar el gol, por esa desesperación por ganar, le permitíamos contragolpes, jugadas peligrosas adentro del área por foules innecesarios y todos eso fue delineando en mi cabeza una estrategia y un equipo para mantener siempre el orden, el balance defensivo sin desesperarnos jamás, en definitiva se trataba de ganarlo desde la solidez defensiva. La estrategia tenía dos partes y había que resolver por dónde empezar, o bien buscar desgastarlos y cansarlos con la presencia del "Chengue", empujando y haciendo un juego más aéreo que otra cosa, o comenzar con la velocidad y si era necesario después buscar lo otro y me decidí por esto último, teniendo en la manga el otro planteamiento por si me era necesario utilizarlo.

—¿Cuándo dijiste "este es el equipo"?

—El martes de mañana, luego de ver cómo estaba Chevantón.

—¿Y el resto?

—El lunes, pero sobre todo en lo que tiene que ver con Lugano, porque te mentiría si te digo que pensaba hace un mes en él. Lo que sí quería era poder traerlo para trabajar con él, pero quien tuvo mucho que ver con su venida fue Diego Aguirre, a quien consulté por haber sido el técnico que más lo dirigió en primera. Las gestiones que hizo Osvaldo Giménez para traerlo fue sobre la base de que pudiera estar acá una semana antes del partido, en caso contrario no hubiera venido y es bueno que se conozca que el jugador hizo mucho para conseguir el permiso..

—¿Cómo logró un lugar?

—Mostrándome que tenía carácter y personalidad, el resto ya lo conocíamos pese a que en principio dudé un poco por el tema de la velocidad, ya que eso es algo que comúnmente cuido y en esta oportunidad debía hacerlo mucho más, porque Paolo venía sin ritmo de fútbol y no podía ponerle un jugador lento al lado. En algunos partidos que había visto lo había notado medio lentón, pero luego de los entrenamientos, sin ser el primero donde no me gustó nada, me fue mostrando que no le había afectado la llegada a la selección, fue de menos a más y se ganó un lugar. Ayer (miércoles) cuando nos despedimos me dijo que en el fútbol ese había sido el día más feliz de su vida, eso dice a las claras con qué carga emocional estaba realizando los entrenamientos, además sabiendo que yo lo estaba observando para después decidir si por lo menos iba al banco.

—Paolo es uno de los pocos jugadores, por no decir el único, que juegue en su club o no, tiene un lugar asegurado.

—No, todo depende, por ejemplo si llega a marzo sin jugar en su club va a ser muy difícil que pueda jugar en la selección, pero estando bien física y mentalmente es un jugador fundamental, no sólo por lo que juega sino por lo que trasmite.

—En tan poco tiempo no pudiste aún sacar conclusiones, pero te pido que por lo menos me des una impresión primaria del partido.

—La primera conclusión y por ahora la única que he sacado, es que va a ser muy, pero muy difícil mejorar, especialmente con la pelota, si jugamos tan tensionados como lo hicimos en esta oportunidad, sobre todo en el primer tiempo donde fuimos un manojo de nervios, hubo una presión de la cual no nos pudimos zafar y eso debemos aceptarlo. Hubo jugadores que les costó mucho sobreponerse a eso y uno de ellos fue el "Chino" (Recoba) que por el nerviosismo con que juega le hace buscar por caminos equivocados, se desespera por recibir la pelota, quiere recibir en lugares inadecuados y eso es por la desesperación, tal vez inconsciente, que tiene para demostrarle a la gente el amor que siente por venir a defender a Uruguay. Pero él, como otros, deben comprender que no es por ese camino que tienen que andar ya que si salen a mostrar cosas que todos sabemos que las tienen, así no lo van a conseguir. Me pongo en el lugar del "Chino" y es bravísimo porque erra el primer pase y ya llega la reprobación y para él, que es un muchacho que tiene que sentir que le tenemos confianza, cosa que nosotros y sus compañeros tratan de hacer. Es muy complicado, incluso muchas veces la culpa no es de él, porque no recibe el balón en las condiciones adecuadas.

—¿Qué pasó cuando salió?

—Me dijo algo así como "no recibo una", pero estaba mal, tenía una cara con mezcla de bronca y de tristeza; es bravo salir de la cancha silbado en tu propio país, es muy duro.

—¿Te molestó que tanto él como Darío Silva se hubieran ido del estadio antes que terminara el partido?

—No hablé con ninguno de los dos después del partido, pero supongo que se fueron porque se sentían mal y no querían trasmitirle al grupo algo negativo. Los dos son grandes como para recapacitar y darse cuenta que lo importante era ganar.

—¿Los vas a seguir convocando?

—Si ellos no dicen lo contrario, seguiré citándolos.

—¿Por qué tira los corners Recoba si generalmente no lo hace bien?

—Porque es un gran ejecutante de pelota quieta y lo ha demostrado; yo insisto en el tema de la presión, si lo reprueban hasta cuando va a tirar un corner. Sé que muchos van a preguntar por qué si es un jugador de tanta clase se pone nervioso. Lo que sucede es que más allá que necesita sentirse apoyado, es muy difícil sobreponerse cuando los que te gritan son tus propios paisanos. Ya pasamos la mitad de la Eliminatoria y no ha podido recomponer ese idilio con la gente. Yo todavía no me entrego, sigo considerando que es un jugador de primer nivel y que tenemos que hacer todos los esfuerzos para que le pueda rendir a Uruguay de acuerdo a su capacidad.

—Por último ¿qué tenés pensado hacer durante estos casi cuatro meses sin partidos por la Eliminatoria?

—La selección no puede quedarse parada hasta marzo. Lo ideal es jugar algunos partidos donde quiero darle la oportunidad a muchachos jóvenes, o debutantes, como Valdez, Medina, el "Cebolla" y otros, y traer del exterior aquellos jugadores que no estén jugando en sus clubes para que hagan fútbol, eso lo hablaremos con el gerente deportivo y con los neutrales y veremos que se puede hacer.

Pensó enrenunciara su cargo

—¿Los hechos extrafútbol te han llevado a pensar en dejar el cargo?

—Sí. Es lo único que me ha hecho dudar de seguir adelante, pero hasta ahora lo he superado y espero seguir haciéndolo. En estos tiempos se han juntado muchas cosas. Al otro día que en la Copa América le empatamos a Brasil, se dijo todo aquello de que jugadores borrachos se agarraron a golpes de puño, cosa que, como tú mismo escribiste, no era verdad. Una hora antes de comenzar partido en La Paz, y pese a que el entorno había tratado que no me enterara antes del partido, alguien por querer motivarme me dijo que en Montevideo había cuatro o cinco clubes que si perdía me querían echar, aunque luego nunca pude saber de qué clubes se trataba. Hubo dirigentes de segundo orden de Peñarol, porque en ningún momento escuché al contador Damiani decir esas cosas, que pusieron en duda ante la gente de que yo pudiera haber hecho algo deliberadamente para perjudicarlos. Es más, le adjudicaron a la selección las lesiones de Bueno, quien se lesionó porque yo lo autoricé a jugar por Peñarol cuando lo hubiera necesitado en La Paz. También la lesión de Bizera que venía arrastrando una tendinitis desde hacía dos meses y la de Diogo, que no se lesionó en la selección. Faltó que también yo tuviera la culpa de las lesiones de Pierre y Guerrero. Se dijo que quedaron fuera de la Copa Sudamericana porque Fossati actuó deliberadamente en contra y lo que más me duele es que lo digan dirigentes del club en el que estuve 11 años.

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