"Me sorprende que las personas se declaren felices cuando hay tanta violencia, suicidios, consumo de drogas y alcohol y se vive en este estado de cierta alienación", dijo a El País Bettina Galo, la encargada de La Cruz del Sur, tienda que comercializa los alquímicos San Cristóbal.
El 99% de las personas que llegan a su local de San José y Yi buscan algo que les acerque al bienestar y la felicidad. "La gente que recurre a los alquímicos va en busca de la felicidad, por lo general son personas que están atravesando angustias, estados depresivos, soledad, opresión y avasallamiento laboral". Según Galo, "los alquímicos tienen la función de que la persona pueda alcanzar el máximo estadio de bienestar o felicidad, que es un don o una gracia y tiene distintas connotaciones de acuerdo a la visión de cada uno".
Galo aporta su definición de felicidad: "es cuando el individuo logra operar en su máximo grado de libertad, libre de oscuridad, y asirse a la plenitud de la vida".
Los ritos alquímicos, "operan más allá de toda creencia, indistintamente de la fe". Se utilizan cirios, pastas y óleos, destilados, carbones y kamas alquímicas, productos que llevan nombres como "inteligencia mineral", "andracos juguetones" y "duendes de las montañas".