La institución policial soy yo

Estaba cansado del magro sueldo y las interminables horas de guardia y patrullaje. Por eso cuando le dieron de baja de la institución Policial pensó que igual en ella no tenía futuro.

Pero aunque la Policía abandonó a J.C.F. de 38 años este no abandonó a la policía del todo. Un día por cuestiones del momento tuvo la idea de conseguir dinero sin violencia. Recurriendo a la palabra y a la buena caridad de los ciudadanos. Así falsifico un carné policial. Aprovechó algunas partes del uniforme que había guardado y las otras no fueron difíciles de conseguir.

Durante meses el ex policía recorrió distintos barrios montevideanos ofreciendo bonos de colaboración policial.

Si los ofrecía en el Centro decía que era de la Seccional 18a. si lo hacía en Malvín se presentaba como policía de la Seccional 2a.

Tan bien le iba que aunque los bonos eran de poco dinero tenía vecinos que colaboraban mensualmente con cheques de $ 1.000 con la policía, mejor dicho con J.C.F., que a esta altura ya se consideraba una institución. J.C.F. creía que había encontrado el filón. Sabía como comportarse, tenía el porte de un policía y siempre había sido "entrador".

Pero algunos vecinos se extrañaron de que los bonos fueran ofrecidos a tanta distancia de la Seccional a la que el policía decía pertenecer.

Así que se comunicaron con los Detectives del distrito de la Costa. En cuanto J.C.F. apareció por el barrio con su saludo campechano llamaron a los policías Aunque estaban de particular J.C.F. los reconoció de inmediato como policías.

Venían por él. No se resistió. Encima llevaba los bonos y el carné falso. Aunque no lo podía creer no había nada que hacer.

Luego se comprobó que también había adulterado uno de los cheques por $ 1.000 agregándole otro uno a la cifra. Cumplida la instancia judicial el Juez Penal de 13er. Turno lo remitió por dos delitos de estafa con dos delitos de adulteración de documento privado en reiteración real.

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