A seguir construyendo

Pasadas las elecciones, como es habitual en nuestra sociedad y en nuestra historia —salvo escasos y oscuros períodos de desvío constitucional— la vida seguirá desarrollándose, con mayor o menor fortuna, y con mayor a menor acierto, en la construcción del progreso y el bienestar nacional.

Los períodos electorales son, por antonomasia, etapas en las cuales se fuerzan las diferencias y se exagera la valoración de los beneficios de los unos y las carencias o maleficios de los otros. Incluso al extremo de presentarse de forma maniquea como buenos y malos, como capaces e incapaces, como patriotas o vendepatrias. De esto no se salva ningún partido, aunque sí pocos, e inteligentes, candidatos.

Es habitual decir que los primeros cien días de gobierno, o el primer año, son de luna de miel, de tregua y de marcar la impronta de lo que vendrá luego. Algo de eso es cierto, y tener conciencia de ello es importante para el equipo de gobierno que se instale.

Pero tan importante como lo anterior son los poco más de cien días que hay entre hoy y la asunción del nuevo gobierno del 15 de febrero al 1o. de marzo. Es ahora que se juega gran parte del partido, en que se forman los equipos, la forma de jugar y los logros a alcanzar. En ese sentido apostemos y colaboremos para que quienes tienen la responsabilidad de definir y decidir el plantel y las políticas a seguir, sepan, puedan y quieran conducir el país por la senda del progreso, la equidad, la justicia, la solidaridad, y también, del sentido común y la racionalidad.

La ciudadanía se expresó, y creemos que si hay algo que queda claro es que hay que rectificar rumbos, hay que cambiar para mejorar. Sin entrar en el análisis detallado de los discursos, programas y propuestas de los diferentes partidos, en todos ellos la propuesta del cambio estuvo presente.

Los temas de la agenda nacional que hacen al bienestar ciudadano son conocidos, y a ellos hay que darles respuestas reales, eficientes y justas. Por mencionar sólo unos pocos a modo de ejemplo, están la educación en todos sus niveles, la salud, el trabajo, la canasta familiar (que bien puede ser interpretada a la luz de una renta básica o "basic income" de los sajones), la innovación productiva de bienes, servicios o procesos basada en el conocimiento, eventualmente científico-tecnológico, la administración de la justicia, etc. Estos son los temas que le dan respuesta a las necesidades básicas ciudadanas.

Por supuesto hay otros temas que no afectan directamente y linealmente al ciudadano pero que son igualmente importantes para la vida institucional del país, como son las relaciones regionales e internacionales, o mismo con los inversores privados internacionales, tema que se nos presentará de forma contundente a partir del resultado del plebiscito y la postura asumida por la empresa Uragua.

Resumiendo, podríamos decir que el gobierno electo afronta viejos problemas, llega con nuevas ilusiones, y debe atender desafíos verdaderos.

Nuestra percepción es que el gobierno electo cuenta, al día de hoy, con la esperanza y el voto de confianza de gran parte de la ciudadanía (no sólo de sus votantes), de muchos sectores institucionales, empresariales y sindicales del país, y, cosa no menor, del Mercosur y la comunidad latinoamericana e internacional.

Confiemos que quienes resultaron elegidos para representarnos y dirigirnos se inspiren y estén a la altura de las circunstancias para la construcción que tenemos por delante. Desde el llano manifestamos estos deseos. Tienen, y tenemos, una oportunidad histórica. Que se aproveche.

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