BRASILIA | ANSA y EFE
El vicepresidente brasileño José Alencar asumió ayer como ministro de Defensa tras la renuncia el jueves pasado de José Viegas, con la misión de cerrar una crisis abierta por resabios de la dictadura militar que acabó en 1985.
Alencar tomó posesión en un acto que inusualmente congregó al presidente Luiz Inácio Lula da Silva, a su gobierno en pleno y a representantes de todos los estamentos del poder civil, militar y eclesiástico. Durante la ceremonia, realizada en el Palacio del Planalto (sede del gobierno), el presidente propuso que "no haya más dicotomías entre la sociedad civil y los militares", en alusión al conflicto que derivó en el pedido de dimisión de Viegas. "Espero que al final de mi gobierno civiles y militares estén más hermanados que en cualquier otro momento de nuestra historia", concluyó.
MOTIVOS. La dimisión de Viegas fue producto de un proceso de desgaste que comenzó apenas un día después de que tomara posesión el gobierno de Lula, cuando el nuevo gobierno suspendió una licitación dirigida a la compra de doce cazas para la Fuerza Aérea para destinar ese dinero a planes de ayuda social.
El resquemor de los generales con el gobierno del antiguo líder sindical se alimentó además por exigencias salariales no atendidas y asuntos más escabrosos, como la publicación hace poco más de un mes de unas fotos de un prisionero de la dictadura, Vladimir Herzog.
El jueves pasado, Lula da Silva aceptó el pedido de dimisión que el ministro José Viegas le había entregado luego de que el presidente se negara a apartar al jefe del Ejército, Francisco Albuquerque, tras un polémico comunicado de esa fuerza que reivindicó la lucha contra "la amenaza subversiva y al movimiento comunista internacional" en la última dictadura militar (1964-1985).
Para la retractación de ese comunicado —ordenada por Lula da Silva— Albuquerque escribió dos textos, pero Viegas aprobó sólo la tercera versión, en la cual el general "lamentó" la muerte de Herzog, asesinado durante una sesión de tortura en 1975. En su renuncia, Viegas dio cuenta de que las notas del Ejército muestran "la persistencia de un pensamiento autoritario, incompatible con la democracia".
Al asumir ayer en su nuevo cargo, Alencar no se refirió de manera directa al golpe militar de 1964, pero dijo que las Fuerzas Armadas son "la columna" de la soberanía nacional, aunque puedan haber tenido "un eventual equívoco en su camino".