El grupo empresarial que sigue en carrera para comprar la filial local de Parmalat, luego de que se desinteresase Lactosán, está encabezado por el empresario argentino Matías Campiani, desde hace años radicado en Europa, que se pondría al frente de la segunda industria láctea uruguaya, apoyado por capitales alemanes y argentinos, informaron a El País fuentes cercanas al proceso.
Ha participado en la conducción de la Compañía Elaboradora de Productos Alimenticios, una exportadora de carnes de Argentina y en General Cereals S.A una compañía procesadora de cereales que exporta el 70% de su producción.
Campiani tiene previsto instalarse en Uruguay, si su oferta es finalmente aceptada, acompañado de un grupo de profesionales como él formados en universidades de Estados Unidos como Harvard y Columbia. El empresario también ha desarrollado negocios inmobiliarios en Argentina, Estados Unidos y Europa. Otros ejecutivos que lo acompañarán han tenido cargos en compañías como Procter & Gamble, Siemens, Alcoa, Mc Kinsey y Goldman Sachs, entre otras.
Es intención de estos inversores mantener el actual equipo gerencial de Parmalat Uruguay, como forma de aprovechar su experiencia y conocimiento del mercado.
Lactosán, una empresa danesa que ya tiene presencia en Uruguay, se desinteresó del proceso de venta en esta semana, disconforme con las demoras que sostuvo se registraron en el proceso que es conducido desde Italia por el propio gobierno de ese país que intervino la multinacional láctea que sufrió un enorme desfalco el año pasado.
La filial uruguaya tiene un endeudamiento que supera los U$S 30 millones con bancos y remitentes pero asegura estar al día con proveedores, impuestos y salarios.
Las fuentes comentaron que los bancos acreedores favorecen la oferta de los capitales argentinos y europeos en el entendido de que asegura un mayor pago de deudas.