Isabelle Spaak. Label France
(Extracto)
Pues París es verde. Muy verde. Además de los parques de las Tullerías, de Plantas, Luxemburgo, Palais-Royal y de los Inválidos, que administra el Estado, el Ayuntamiento se encarga del Bois de Boulogne y del Bois de Vincennes —que suman entre ambos cerca de 1.900 hectáreas— así como de 413 parques, jardines y paseos, de los cuales más de 150 han sido creados a partir de 1977.
Jardines para todos los gustos. Las personas que suelen frecuentar un parque o jardín, se encuentran en él como en su casa. Pues en cada parque, en cada jardín, se observan ciertas costumbres. Aunque el Ayuntamiento de París desea que cada parisiense "pueda disponer de una zona verde a 500 metros —como máximo— de su domicilio", además ha de sentirse bien en él. La prioridad son los niños, por supuesto. Según la superficie de la que disponga el parque, el municipio instala juegos, teatros de marionetas, ponis, tiovivos o tiendecillas de golosinas. Los enamorados de la petanca también tienen sus terrenos y los de la música sus quioscos.
"El parque ha de ser amistoso, asequible", repite Franoise de Panafieu. Pero ha de saber también guardar sus secretos y prestarse a la ensoñación. Todos ellos son lugares con encanto que invitan a descubrir sus tesoros. El curioso tiene realmente donde elegir entre las colmenas y las doscientas variedades de perales del parque de Luxemburgo (distrito 6), la casa de fieras y el laberinto del siglo XVI del jardín botánico (Jardin des Plantes, en el distrito 5), las esculturas del jardín del Museo Rodin (distrito 7), las pistas de tenis del parque Atlántico (distrito 14) situado tras la estación de Montparnasse, las colecciones de rosas antiguas y peonías de los jardines de Bagatelle (16), las camelias y los lirios del Parque Floral (12) o las orquídeas del Invernadero de Auteuil (16). Sin olvidar las románticas tumbas invadidas por la vegetación del cementerio de Le Père-Lachaise (distrito 20), las ochenta especies de plantas aromáticas del parque Georges Brassens (15), las viñas de la colina de Montmartre (18), el árbol más viejo de la ciudad —plantado en 1610— en el jardincillo René-Viviani (5), el teatro de verdura del jardín Shakespeare en el centro de la pradera Catelan (16), el huerto del parque de Bercy (12) y el submarino del parque de La Villette (19).
visitas guiadas. Aunque cada ciudadano acude habitualmente al parque de su barrio, el aficionado es mucho más exigente. Las zonas verdes no son únicamente pulmones de aire fresco, sino lugares que explorar. El formidable aumento de las visitas guiadas organizadas por la dirección de parques, jardines y zonas verdes de París así lo demuestra.
En 1996 participaron en ellas 26.000 personas mientras que en 1987 eran sólo 500. Su éxito es tal que en el programa de 1997 encontramos ahora conferencias y proyecciones para el invierno, así como circuitos acondicionados especialmente para los invidentes. Anécdotas histórica, estilos, arquitecturas, así como las virtudes de las plantas medicinales o aromáticas, el cultivo de frutales y hortalizas o las colecciones de plantas exóticas, son temas que apasionan en este momento a los enamorados de la jardinería y que le permiten contrarrestar su frustración cuando no tienen acceso a los jardines y huertos privados — los de las congregaciones religiosas, de ministerios o particulares—, que forman parte de los secretos que guarda París.
Y para aquellos que aún dudaban de la necesidad de rehabilitar la naturaleza en el corazón de la ciudad, basta atravesar el distrito 12 a pie. Gracias al paseo ajardinado instalado, tramo a tramo, desde 1988, encima del viaducto que antaño unía en tren la Plaza de la Bastilla con el bosque de Vincennes, los peatones recorren más de cuatro kilómetros entre sauces, avellanos, lavanda, rosales y cerezos en flor, madreselvas y glicinias. A siete metros por encima de los coches nos olvidamos un poco del rumor de la ciudad.