Vargas Llosa descubre las facetas política y humana de Víctor Hugo

CARMEN SIGENZA | EFE

El escritor hispano-peruano Mario Vargas Llosa vuelve al panorama de la actualidad con un ensayo sobre "Los Miserables", de Víctor Hugo, después de dedicarse durante seis años a la novela. "La tentación de lo imposible" es el título del ensayo, publicado por Alfaguara, que saldrá el miércoles a la calle, y en el que el Premio Cervantes analiza minuciosamente la vida y obra y del escritor francés.

Un libro que no sólo trata de descifrar "Los miserables", sino que desvela las claves con las que el narrador francés dejó constancia de su creación. En el texto, el autor descubre a un Víctor Hugo escritor, pero también al político y ante todo al ser humano.

"¿Quién fue Víctor Hugo?", se pregunta Vargas Llosa, para contestarse que "después de haber pasado los dos últimos años sumergido en cuerpo y alma en sus libros y en su época, ahora sé que no lo sabré nunca", dice el autor.

Su literatura "borraba la hostilidad del mundo y mudaban la depresión en estusiasmo en esas horas de lecturas robadas a las clases y a la instrucción, que me trasladaban a un universo de flamígeros extremos en la desdicha, en el amor, en el coraje, en la alegría en la vileza. Era un gran refugio huir allí", escribe Vargas Llosa.

Víctor Hugo trata temas como la bondad, la injusticia, la maldad, el destino o la libertad, asegura el escritor peruano, para añadir que en "Los Miserables" el azar, las casualidades y las coincidencias son muy importantes para la secuencia de la novela de Hugo.

Pero una de las facetas más jugosas que descubre este nuevo libro es la revelación de la intensa vida que llevó el francés. "Víctor Hugo es, después de Shakespeare, el autor occidental que ha generado más estudios literarios, análisis filológicos, ediciones críticas, biografías y adaptaciones de sus obras", aclara.

Vargas Llosa recuerda que "Víctor Hugo hizo en la vida casi tantas cosas como las que su imaginación y su palabra fantasearon, pues tuvo uno de las más aventureras existencias de su tiempo. Llegó virgen al matrimonio con Adéle Foucher, a los veinte años, pero la misma noche de bodas empezó a recuperar el tiempo perdido con toda clase de seres vivientes. A sus 83 años, escapó de su casa para hacer el amor con una antigua camarera de su amante perenne, Juliette Drouet".

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