PAYSANDU | SANDRA KANOVICH
A las 16.30, en la pista del aeropuerto Tydeo Larre Borges, Jorge Larrañaga le dio un beso a sus tres hijos y a su esposa, levantó la mano para saludar a un puñado de simpatizantes y se embarcó en la avioneta que lo trajo hasta Montevideo para seguir el resultado.
Había dejado atrás una intensa jornada en su ciudad natal, el día del cumpleaños 81 de su madre, doña Ketty Fraga, una mujer con orígenes gallegos e ingleses. "Es una mujer de enorme temple, coraje y enorme fuerza", comentó el candidato del Partido Nacional.
Ketty padece una fractura de pelvis como consecuencia de un golpe, pero igual reivindicó su derecho a votar. Poco antes de salir de su domicilio escoltada por dos de sus hijas, su hijo varón le dedicó varios minutos en una conversación íntima en el dormitorio.
La casa paterna era un bullicio. Los nietos se divertían con la presencia de los medios de comunicación, mientras las hermanas del candidato ofrecían refrescos y sandwiches. Al mismo tiempo, respondían a las preguntas acerca de la vida de Larrañaga.
Al salir, el postulante nacionalista solicitó a la prensa que contemplara la intimidad familiar y se dirigió a su casa para almorzar con su esposa y sus hijos.
TEMPRANO. El sábado, Larrañaga se acostó muy tarde porque eligió quedarse con su hijo mayor a ver las principales carreras del mundo del fin de semana, que emitía un programa de televisión.
De todas maneras, ayer, estaba en pie muy temprano. Como siempre, desayunó con mate y compartió las primeras horas en la chacra familiar, ubicada en las afueras de la ciudad.
Tiempo después, se disculpó por no haber escuchado los reiterados golpes a la puerta que los representantes de los medios provocaron para buscar las primeras declaraciones del candidato.
Pasadas las 10.30, se subió a su Mitsubishi bordeaux y a las 11.00 estacionó frente a la Asociación de Jubilados y Pensionistas, donde le tocó votar. Cientos de personas que aguardaban su llegada con expectativa se acercaron para vivarlo y espontáneamente prorrumpió el coro "presidente, presidente".
Con saco sport azul y camisa a cuadros celeste y blanca, Larrañaga inició la travesía hasta la mesa de votación. "Es la primera vez que te voto, fui toda la vida colorada", le gritó una señora. "Qué churro que está", decía otra, mientras un militante reclamaba que la bandera que terminaba de autografiar Larrañaga, le pertenecía. En respuesta, el candidato lo llamó por su nombre y le regaló el kilo de yerba que alguien había depositado en sus manos instantes antes. También abrazó al intendente Alvaro Lamas y más tarde se comunicó telefónicamente con el tacuaremboense Eber da Rosa.
Como ya es habitual, compareció a votar sin credencial. Durante más de media hora esperó pacientemente que unas cincuenta personas que le antecedían en la cola, emitieran su sufragio. En ese lapso, respondió con besos y abrazos el saludo de quienes ingresaban en el lugar para desearle suerte y recordarle que en él habían depositado sus esperanzas.
Muchos aprovecharon los servicios de un fotógrafo para posar junto a su candidato. Otros se conformaron con el autógrafo en la bandera o en un papel. Una joven se acercó con una birome y le señaló el lugar para la firma.
La capital sanducera palpitó de maneraespecial por el candidato nacionalista
Con tranquilidad y clima festivo vivieron los sanduceros la jornada electoral de ayer, que además, por la singularidad de ser coterráneos de un candidato a la presidencia, los contó como principales protagonistas.
Como sucedió en las pasadas elecciones internas, Uruguay volvió a mirar por unas horas hacia este rincón litoraleño y desde la noche del viernes, varios representantes de medios de comunicación de la capital se apostaron en la ciudad para seguir de cerca la jornada del presidenciable.
Apurados por regresar a votar, la mayoría de ellos debió conformarse con las dos horas y media que Larrañaga permitió ser acompañado por la prensa.
El domingo amaneció gris. La niebla dificultaba el tránsito de quienes comenzaban a movilizarse y una fina garúa parecía resistir los pronósticos meteorológicos que afirmaban que no se registrarían lluvias durante el domingo. Ganaron los anuncios y finalmente, la salida del sol a media mañana aseguró el buen tiempo para el resto de la jornada.
Movimiento constante y siempre ordenado, se registró también en el puente internacional Paysandú-Colón, por donde cientos de uruguayos que residen en Argentina, decidieron ingresar en el país para cumplir con su deber cívico. También intensa fue la jornada en la terminal de ómnibus.
INCIDENTE. Indignación y enojo provocó en los casuales espectadores de un incidente que tuvo como protagonista al intendente Alvaro Lamas, cuando tres personas se acercaron al Instituto de Formación Docente donde sufragó el jefe comunal, para insultarlo.
El hecho ocurrió a las 8.15 horas. Una camioneta matriculada en Rivera y que portaba distintivos del Encuentro Progresista, se detuvo frente a la puerta del lugar en el que ingresaba el intendente. Gritos y agresiones verbales dirigidas a Lamas antecedieron a una rápida fuga, que culminó abruptamente en la esquina, donde la camioneta chocó a una moto.
Aunque el intendente no realizó la denuncia, efectivos policiales detuvieron a los responsables, quienes aparentemente, estaban alcoholizados.