El primer disco de The Music causaba una impresión similar a la que dio en su momento el debut discográfico de —por dar un ejemplo relativamente cercano en el tiempo— de Chemical Brothers. Una banda con ganas de llevarse el mundo por delante con música urgente y llena de testosterona. Y, durante el camino, divertirse a lo grande con los excesos típicos del rock.
Al igual que el adrenalínico dúo electrónico, los jóvenes de The Music provienen de Gran Bretaña y como tantos representantes del rock británico cultivan un estilo que mira con respeto y admiración hacia el pasado y la tradición del género en las islas. Así como por ejemplo Blur conocía los caminos abiertos por Kinks y Oasis aquellos por los que transitaron Beatles y Sex Pistols, así también The Music conoce por dónde anduvieron los Stone Roses, Led Zeppelin, The Verve y U2.
El cuarteto integrado por Rob Harvey (voz), Adam Nutter (guitarra), Phil Jordan (batería) y Stuart Coleman (bajo) se formó en Leeds y con apenas un promedio de edad que rondaba los 19 años editaron The Music. Como la salida del disco coincidió con el auge de las bandas conocidas como "retrorock" y el nombre del grupo llevaba el ahora infaltable artículo "The", muchos metieron al grupo en la misma bolsa que The Strokes, The White Stripes y tantas otras "bandas the".
Sin embargo, The Music eligió el camino opuesto al que recorren las agrupaciones ‘garage’. En lugar de hacer música que favorece a la humildad, el gesto sutil y pequeño, la alusión en lugar de lo explícito, la música del cuarteto de Leeds es ampulosa y grandilocuente. En esto tiene algo que ver el nuevo productor del grupo, el estadounidense Brendan O’Brien. Este tiene amplia experiencia en hacer sonar a los grupos que produce como si estuvieran destinados a llenar estadios, como los casos de Pearl Jam, Rage Against The Machine y el más reciente disco de "El Jefe", Bruce Springsteen.
Las canciones de The Music parecen estar casi constantemente al borde de un precipicio y en ellas parecen vivir deseos que deben ser satisfechos lo más rápido posible. Aunque los temas tengan a menudo una duración que va más allá del standard de tres minutos y medio, el grupo parece desesperado y ansioso por llegar al estribillo o al riff liberador y catártico. Mientras que la guitarra de Nutter aglutina a The Edge y Jimmy Page y luego las descarga en unas tormentas de distorsión, la batería de Jordan recuerda a la de Reni de Stone Roses, lo que le da a The Music una vuelta de tuerca ‘funky’ en medio del gigantismo del rock de estadios.
Por encima de esa base arrolladora y que no parece dar respiro, la voz de Harvey rememora los ímpetus sexuales de Robert Plant y el espíritu épico de Bono. El cantante aúlla, grita, se retuerce y exclama con las cuerdas vocales tensadas al máximo, como cuando Liam Gallagher quería llegar a toda costa y lo más rápido posible a convertirse en una fulgurante ‘rock star’. Tanta urgencia y ansiedad puede agotar el oído de alguien que no esté TAN ansioso como Harvey y compañía. De hecho, a veces lo hace. Pero Welcome to the north permite, a diferencia del debut, la aparición de matices que disminuyen el nivel de intensidad, como la casi balada Fight the feeling. En cuanto logren domar los ímpetus, los muchachos bien puede llegar a ocupar el lugar que tarde o temprano dejarán vacante U2.
CRITICA/ FABIAN MURO
WELCOME TO THE NORTH
Autores.The Music
Producción. Brendan O’Brien
l Edita. EMI