Tras una intensísima campaña electoral, en la que según dijo representó la candidatura que "estuvo más cerca de los uruguayos", el titular blanco Jorge Larrañaga gritó en el acto de cierre en Montevideo su confianza de que llegará a la segunda vuelta de noviembre, sostuvo que el país "no necesita mirar modelos" y su partido "no tiene que pedir solidaridades internacionales" y reafirmó que está al frente de una colectividad ubicada "en el centro nacional" del sistema político.
Montado sobre un estrado rodeado de jóvenes con remeras azules con la leyenda "Larrañaga 100%", acompañado por los cabezas de lista Eber Da Rosa (2004), Francisco Gallinal (Correntada Wilsonista) y Luis Alberto Heber (Herrerismo), y el candidato a la vicepresidencia, Sergio Abreu, el postulante nacionalista afirmó que "el viento está soplando" y aunque "no sé si va sacudir las raíces de los árboles" —según manifestó—, dijo que lo llevará hacia el balotaje.
Hablando desde un escenario que se levantó en 18 de Julio y Wilson Ferreira Aldunate y con la presencia de los principales dirigentes del Partido Nacional en la primera fila de la asamblea —su contendor de la interna, Luis Alberto Lacalle siguió de cerca las alternativas—, Larrañaga aseguró que el país "no necesita mirar modelos" y que su partido "no pidió ni da solidaridades internacionales" porque "no queremos parecernos a ningún modelo", insistió.
"Nuestro modelo es nacional, uruguayo y artiguista", dijo.
Precedido de un espectáculo artístico donde actuaron los grupos Nietos del Futuro y Coyote, y los cantores del Partido Nacional entonaron De Poncho Blanco y A Don José, el candidato resaltó que su partido representa "el centro nacional" y auguró que las encuestas "van a decir lo que percibo de abajo hacia arriba —porque la gente junta es más sabia que todos los dirigentes políticos— y va a haber segunda vuelta", dijo.
"La gente no le va a dar la mayoría a ninguna colectividad; la gente va a aplicar en toda su extensión la reforma constitucional de 1996", acotó.
En su discurso, Larrañaga citó a Wilson Ferreira, Zorrilla de San Martín, Leandro Gómez, Aparicio Saravia, Luis Alberto de Herrera y Washington Beltrán.
"Nuestros muchachos, nuestros jóvenes, nuestros militantes no andan exultantes intentando exhibir una bandera como si fuera un estandarte de guerra; nuestra bandera representa una visión nacional", alertó.
Larrañaga reclamó terminar con la división entre buenos y malos, continuistas y progresistas, derecha e izquierda. "El lunes 29 de noviembre, todos los uruguayos, de todos los partidos, tendremos que emprender la tarea de construir el destino para nuestros hijos", indicó.
El candidato recordó que viene del Interior y que encabezó una "renovación" del sistema político. "El Partido Nacional es el cambio posible y sensato que el país está esperando", expresó.
"Vamos a seguir hasta que se destapen los tarros, y cuando eso ocurra, de los tarros van a salir los votos de la victoria para ir a la segunda vuelta", auguró, eufórico.
"Que Dios nos ilumine"
El vicepresidente Sergio Abreu dijo que la instancia electoral enfrenta "dos visiones de país" que refieren "a las diferencias en los derechos fundamentales" expresados en el relacionamiento de la sociedad.
"Somos los blancos los que pensamos que los derechos humanos, para todos los uruguayos, no tienen otra expresión que la integralidad de los que somos parte de una sociedad que respeta la visión diferente", advirtió.
"Nunca estuvimos con la bomba, ni con el secuestro, ni con el asesinato, ni con la intolerancia. Porque fuimos los que en los derechos humanos interpretamos el derecho de todos y no de algunos. Porque fuimos además los que el día que tuvimos que expresar nuestro rechazo a los que se levantaron contra las instituciones (...) también les dijimos que queríamos la libertad y la legalidad, y no estuvimos atrás de los comunicados 4 y 7 (de 1973) como algunos, buscando acomodo para ajustar su filosofía totalitaria, a las nuevas expresiones de la ruptura de la democracia". Abreu agregó que el Partido Nacional "no tiene rentas de internacionalismo perimido".
"Que Dios nos ilumine a todos", concluyó.