La Conferencia Episcopal del Uruguay abogó ayer por "hacer entre todos un país gobernable y no enfrentado de unos contra otros", y advirtió que para conseguir este objetivo, se requiere de "hondas raíces éticas".
Los obispos uruguayos invitaron a los católicos a confrontar el voto con el mensaje evangélico, sosteniendo que esta decisión no puede quedar fuera del "fermento evangélico".
Una declaración aprobada ayer por el Consejo Permanente de la Conferencia Episcopal —cuya presidencia está a cargo del obispo de San José, Pablo Galimberti—, señaló que "enormes expectativas giran en torno a la gobernabilidad democrática del futuro gobierno, para que sea herramienta eficaz de una sociedad más justa y solidaria, donde crecimiento económico y desarrollo humano integral crezcan al mismo ritmo, y donde los excluidos recuperen la dignidad que han olvidado o se les ha escatimado".
La declaración de los obispos uruguayos advirtió que "concretar estas metas requiere hondas raíces éticas: sin divorcios entre lo público y lo privado, con fuerte sentido solidario, capaz de recuperar creciente fracturas y que promueva la participación".
"El objetivo aglutinador de esta acción es hacer entre todos un país gobernable y no enfrentado de unos contra otros", puntualizó.
Asimismo, el texto explicó que en el criterio de la Iglesia uruguaya "la democracia, además de ser una forma de elegir autoridades, es un camino para promover legítimos derechos de todos; de este modo la ciudadanía electoral llega a ser ciudadanía plena y se alcanza el bien común, o sea las condiciones necesarias para que se desarrolle la sociedad y cada uno dentro de ella".
HISTORIAS. El mensaje hizo referencia a la importancia de la historia personal de cada uno de los ciudadanos en la toma de esta decisión y sostuvo que "los católicos, ante las próximas elecciones, tenemos la responsabilidad de confrontar el voto son las páginas vivas e inspiradas del Evangelio de Jesucristo; porque ningún compromiso en la vida del cristiano puede quedar al margen del fermento evangélico capaz de dar sabor, inclusive, a los sinsabores y contratiempos de la vida".
Finalmente, la declaración del espiscopado invitó a "rezar por la patria y sus futuros gobernantes en las misas del próximo domingo 31, con la fe confiada en que Dios nuestro Padre común, sigue bendiciendo a esta tierra, a todos sus hijos y sus gobernantes".