ALICIA HABER
"Soy una persona que me importa lo que me rodea y reacciono en relación a lo que vivo y experimento. La España de los años 50, 60 y 70 no tienen nada que ver con la España de hoy. No tienen nada que ver tampoco las circunstancias. Hablo de situaciones sociales y políticas. Pero también he cambiado como hombre. Yo he evolucionado, por eso mi obra ha ido evolucionando. Se ha ido adaptando a esas circunstancias ambientales del entorno, eso es lo que ha dado una forma a mi obra. En este sentido, me parece que hay una puntualidad en mi obra que pienso que es el denominador común en todo lo que he creado".
Así se refiere Rafael Canogar (Toledo, 1935), uno de los creadores más conocidos de España, a sus transformaciones artísticas. De ellas se sabe sobre todo de las primeras etapas. Mucho menos se conoce en estas costas sobre los cambios de las últimas décadas. Lo que sucede es que los que lo hicieron famoso fueron los realizados entre los años cincuenta y los setenta.
Cuando se habla de Canogar, se lo asocia con dos momentos fundamentales de su carrera que le dieron prestigio. En primer lugar su fama provino del informalismo expresionista, matérico, gestual de paleta baja dramática y del hecho de que con ese lenguaje fundara en 1957 el grupo "El Paso" con Luis Feito, Juana Francés, Manuel Millares, Manuel Rivera, Antonio Saura, Juan Serrano y Manuel Viola y el escultor Martín Chirino. Fue un momento de gloria del arte español.
VIOLENCIA. La figuración de tipo realista, con gran contenido político, le atrajo a mediados de la década de 1960. Este es otro capítulo notorio y notable en la trayectoria de Canogar que también lo hizo muy reputado y sus obras de esa época son muy conocidas. En 1965 las tendencias neofigurativas se impusieron. Canogar empleó imágenes fotográficas, se refirió a multitudes de manifestantes, a escenas de protestas sociales y políticas, introdujo la tercera dimensión con madera y el poliéster fibra de vidrio y creó obras muy impactantes.
Las connotaciones son evidentes. Están dirigida a criticar del régimen de Franco, los símbolos del desarrollismo y la sociedad de consumo, que eran transformaciones típicas de los años sesenta: tecnificación, masificación, consumismo, despegue de los mass-media. Su obra se asocia a una serie de corrientes artísticas españolas de entonces llamadas Crónica de la Realidad, que introdujeron el arte Pop en España y la resultante es lo que se podría llamar un "posp-pop comprometido". Era un tiempo de violencia.
En 1976, al morir Franco, el artista decidió realizar una nueva transformación que lo llevó hacia la simplificación de las formas y lo orientó a la valorización del color. Le atrajo, desde entonces y hasta el presente, la pintura como tal. A partir de esa fecha juega con colores, trazos y líneas. Más adelante volvió también a la materia. Hizo muchas obras abstractas hasta que decide en las obras más recientes incluir ambos lenguajes, la abstracción y la figuración y en cierta manera dos expresiones, el cuadro y el relieve.
Sus obras nuevas se regodean con la fragmentación, los materiales más diversos como la pasta de papel, los cartones, los objetos, los cristales y los pedazos de la realidad. El formato convencional del cuadro desaparece. Canogar decide utilizar el relieve, el ensamblaje, cita, a su vez, obras suyas anteriores, emplea la fotografía, incluye elementos figurativos y establece contrapuntos y tensiones en diversos componentes. Impera en sus nuevas propuestas un refinamiento visual que está lejos de su etapa de El Paso y de su realismo pop comprometido. Ha cambiado. No queda ninguna duda.
La muestra que se lleva a cabo en el Museo Nacional de Artes Visuales permite ver las mutaciones de Canogar, gracias a un ejemplar esfuerzo de la Sociedad Estatal para la Acción Cultural Exterior de España, que prosigue enviando exposiciones a Montevideo. La exposición vino acompañada de su curadora y coordinadora y de un espléndido libro catálogo con importantes ensayos y muy bien ilustrado. Es todo un ejemplo de política cultural hispana a tomar en cuenta.