Miedo que acecha en la sombra

| La película forma parte de una tendencia de creciente popularidad en la producción del cine oriental

GUILLERMO ZAPIOLA

El fenómeno del cine de terror japonés y sus derivaciones occidentales continúa afirmándose. La taquilla norteamericana del último fin de semana fue encabezada (con un ingreso de cuarenta millones de dólares) por The Grudge, coproducción entre Estados Unidos y Japón dirigida por Takashi Shimizu, quien rehace en inglés y para públicos occidentales un film (Ju-On) que él mismo dirigiera previamente con elenco totalmente japonés. El film de Shimizu desplazó a un segundo lugar a El espantatiburones (Shark Tale), la producción animada de DreamWorks sobre una familia de peces mafiosos, que se había mantenido como a la cabeza de la taquilla durante tres semanas consecutivas.

Sarah Michelle Gellar, (la heroica cazavampiros Buffy de la televisión), protagoniza The Grudge, en el papel de una estudiante estadounidense en Tokio, quien va a alojarse en un edificio sobre el que pesa una extraña maldición. Un terror oculto acecha en el lugar, una violenta plaga que se trasmite como un virus y que conduce fatalmente a quienes la sufren a una muerte violenta. Una amenazadora, mortal presencia sobrenatural habita la casa, y la protagonista deberá aguzar su ingenio para descubrir la manera de combatirla antes que sea demasiado tarde. También actúan en el film Jason Behr, William Mapother, Clea Du Vall, Bill Pullman y diversos japoneses en papeles secundarios.

"El público está predispuesto para películas de terror en esta época del año, pero la gran atención que ha recibido The Grudge en su estreno es mayor de la acostumbrada", pudo señalar Rory Bruer, jefe de distribución de la empresa Sony, a cuyo cargo está la película en los Estados Unidos. Cabe entender empero que el hecho trasciende la puntualidad del cercano Halloween. Tiene que ver en cambio con toda una tendencia de la producción comercial japonesa reciente de la que ha habido otros ejemplos.

CORRIENTES. El antecedente más reconocible es probablemente Ringu de Hideo Nakata, un film que justamente acaba de irrumpir en carteleras montevideanas y que en pocos años (fue producido en 1998) ha adquirido un ‘status’ de culto, generando una ‘remake" norteamericana (La llamada de Gore Verbinsky, el de La maldición del Perla Negra), secuelas, imitaciones y hasta alguna parodia (en Scary Movie 3). También en Ringu hay una heroína en peligro enfrentada a una amenaza misteriosa, para el caso un video "poseído" cuya visión, según advierte una llamada telefónica anónima, conduce indefectiblemente a la muerte.

En una línea similar se ubica Pulse de Kiyoshi Kurosawa, cuyos sobresaltos tienen que ver con un universo de almas perdidas al que se ingresa a partir de un fallo de computadora. En ambos casos se estaría asistiendo a la configuración de una nueva variante del horror, el establecimiento de leyendas urbanas de cuño postmoderno donde los viejos mitos sobrenaturales son reemplazados por amenazas que provienen de la tecnología. Ha podido señalarse que tanto Ringu como Pulse apelan a inquietantes imágenes de video con figuras abstractas o habitaciones vacías y amenazantes, y aprovechan el implacable paso del tiempo y el progresivo cumplimiento de un plazo fatal para generar una tensión creciente en su espectador. Este The Grudge que se da a conocer ahora parecería ubicarse en una línea más tradicional (hay algo verdaderamente sobrenatural en el edificio en cuestión), sin dejar formar parte de una tendencia general.

Film de culto de regreso

Se estrenó de manera sorpresiva hace unos días, bajó de carteleras para dar paso a una muestra de cine alemán, y reaparece a partir de hoy en la programación de Cinemateca 18 Ringu, el film terrorífico de Hideo Nakata que parece haber iniciado la resurrección del género en los últimos cinco o seis años. El film se exhibirá apenas durante unos pocos días, más, hasta el próximo miércoles 3 de noviembre.

Los integrantes del "culto Ringu" o quienes conozcan La llamada, versión norteamericana del film, saben ya que tiene que ver con un video "poseído" por fuerzas extrañas, una llamada telefónica que induce a verlo, y la advertencia de que al incauto espectador puede sobrevenirle la muerte en un plazo perentorio. Alguien no cree en la advertencia y, por supuesto, muere. Otros personajes intentarán a partir de ahí una carrera desesperada para desentrañar las raíces de la amenaza y escapar a una muerte segura. Una lenta, cuidadosa preparación conduce a los terrores desatados de un final inquietante.

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