Fueron derribadas siete viviendas en la costa de Punta del Diablo

| Las acciones de la comuna rochense en la costa atlántica continuarán hasta el próximo viernes con nuevos derribos

ROCHA | EDUARDO GONZALEZ

Siete fincas fueron retiradas de la primera línea de costa del balneario Punta del Diablo, próximo a Santa Teresa, de las 26 que están previstas derribarse en el marco del plan de excelencia, se informó a El País.

El operativo habrá de llevarse a cabo hasta el próximo viernes inclusive y posteriormente se esperan nuevas disposiciones, según lo informado a El País.

La recuperación de grandes espacios de arena y playa comienza a reconocerse como una realidad, por pobladores, turistas y hasta algunos de los propios afectados.

"Apúrense a tirar, porque después no los van a dejar", decía ayer un turista molesto por el operativo implementado a pocos días de las elecciones nacionales.

Otros afectados no parecían demasiados preocupados cuando las palas retroexcavadoras de los ministerios de Transporte y Obras Públicas y de Turismo, daban por tierra con las fincas ubicadas privilegiadamente sobre uno de los paisajes más bonitos de la costa uruguaya.

Es que algunos de los propietarios, no sólo han veraneado por más de diez y quince años en terrenos fiscales —verdaderos balcones al océano— sino que también han alquilado las casas construidas mayormente con madera y arena de playa.

Más aún, han logrado reunir un patrimonio económico con el paso de los años, hasta comprar propiedades y formar pequeños conjuntos de cabañas en otros puntos de la costa, alquilándolos y logrando interesantes resultados.

Médicos, empresarios, comerciantes, actores políticos, artistas de la música y de las más diversas ramas de actividad, han recalado frente a las playas de Punta del Diablo, sobre los ranchos que han formado una especie de postal para el mundo, en donde continúa asentada una colonia de pescadores.

No fue necesario para las autoridades demoler un rancho donde antes pasaba algunos días el conocido cantautor uruguayo Pepe Guerra o José Carbajal, El Sabalero, puesto que el mismo ya fue retirado y solo queda un bananero en medio de las finas arenas.

Las fincas que hoy son objeto de eliminación, antes recibieron el agua potable y algunos de sus propietarios pagaron a la comuna rochense una contribución e incluso abonaron una especie de tasa como edificación inapropiada.

Un montevideano que disfrutaba de sus vacaciones en una finca que no tenía notificación, a pesar de estar al lado de otras a demolerse, dijo: "este es el Uruguay del absurdo, tomándose decisiones de esta naturaleza a cinco días de las elecciones nacionales". Descansaba, en un rancho propiedad de un médico intensivista que recibía la información vía telefónica del operativo que se estaba efectuando.

MIRADAS. La observación del operativo por parte de algunos pobladores provocaba diversas reflexiones. "No ponga mi nombre, lo que pasa en nuestro país es poco serio y por ahí sufro represalias de algún tipo".

"Aquí, muy cerca —agregó el vecino—, a menos de doscientos cincuenta metros de la última rompiente del océano, hay casas de privados que compraron y se establecieron. "Pero, para su sorpresa, se trata de quienes fueron empresarios de la industria frigorífica en tiempo de la dictadura y nunca pagaron importantes deudas".

Bruno Malán, otro visitante habitual del balneario, no paraba de disparar su vieja máquina fotográfica. "Tengo un rancho desde hace quince años en la llamada segunda línea frente a la costa. Ha faltado creatividad para un adecuado ordenamiento y paulatinamente romperán con el paradigma que hizo famoso para el mundo a Punta del Diablo: la idea de convivir en una aldea de un pueblo pescador, por excelencia".

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