Puerto Príncipe - Con el trasfondo de disparos y el sobrevuelo de helicópteros, efectivos de pacificación de las Naciones Unidas y policías haitianos en vehículos blindados entraron el miércoles en un barrio misérrimo copado por partidarios del derrocado presidente Jean-Bertrand Aristide, con la intención de contener una nueva ofensiva urbana.
Las fuerzas combinadas rodearon la madriguera de tugurios de Bel Air y el ministro de justicia, Bernard Bousse, dijo a Radio Visión 2000 que fue "una operación para contrarrestar la Operación Bagdad", como los opositores han calificado su campaña subversiva.
En ese mismo escenario, una turba de jóvenes y niños intentó el martes decapitar a un hombre acusado de espionaje.
Tres policías fueron decapitados la semana pasada cuando los partidarios de Aristide lanzaron una campaña de guerrillas urbanas imitando los ataques de insurgentes iraquíes.
Por lo menos 18 personas han muerto en la violencia desatada en la capital, que ha hecho que la mayoría de los residentes se parapetasen en sus viviendas.
Los trabajadores de los grupos de asistencia dicen que la situación podría paralizar los intentos por alimentar a decenas de miles de sobrevivientes de las tormentas en Gonaives, ciudad devastada por inundaciones.
El primer ministro interino Gerard Latortue cuya cabeza también piden los insurgentes acusó a bandas callejeras partidarias de Aristide de instigar a la violencia. En cambio los que apoyan a Aristide dicen que la policía desencadenó la violencia al disparar contra manifestantes inermes.
"Esto amenaza paralizar todos los esfuerzos humanitarios que tenemos en Gonaives. Es extremadamente grave", advirtió el martes Anne Poulsen, del Programa Mundial de Alimentos de la ONU. "No se puede dejar a la gente de Gonaives sin alimentos ni siquiera uno o dos días".
AP