José Amorín Batlle se transformó ayer en el nuevo ministro de Educación en un acto en el que se reivindicó encendidamente la gestión del presidente Jorge Batlle y se resaltaron diversos indicadores de reactivación del país. El ex presidente de la Cámara de Diputados adelantó que la polémica situación del Correo será el primer tema en el que se concentrará y que hoy mantendrá la primera reunión con el Directorio del organismo postal.
El nuevo jerarca cree, sin embargo, que la problemática del Correo ya está "en vías de solución" puesto que el Poder Ejecutivo, a través del ministro saliente Leonardo Guzmán, ya ha dado "cinco o seis líneas" a seguir que en su mayoría ya fueron tomadas por el Directorio. Amorín no quiso emitir juicios de valor sobre las autoridades postales.
Al término del acto de relevo, Guzmán sí deslizó algunos conceptos. "Las designaciones son de resorte de los directorios y no del Ministerio. Cuando el Ministerio toma conocimiento de este tipo de situaciones, moviliza los procedimientos que corresponden", expresó sobre los cuestionados nombramientos de becarios y gerentes. El ex jerarca reconoció que la cartera no está organizada para controlar cada designación porque el Correo es un servicio descentralizado y no "una dependencia interna".
Cuando se lo consultó sobre las decisiones de los directorios, Guzmán respondió que "en el futuro las designaciones deberán recaer sobre gente que tenga una visión completa sobre la gestión del Estado y no solamente un propósito político". Agregó que la Administración debe retomar el concepto de que "la ley debe mandar por encima de la política".
DISCURSOS ENCENDIDOS. La artística apertura del acto de asunción, a cargo de integrantes orquesta juvenil del MEC, dio lugar a una sucesión de discursos que parecieron remitir al clima de campaña política.
Primero, el secretario de la Presidencia, Raúl Lago, hizo hincapié en las diferentes circunstancias que marcaron las asuciones de Guzmán y Amorín. Así, marcó que en noviembre de 2002 el gobierno había quedado "solo" y con una situación financiera comprometida. En contraste, destacó que "hoy el país crece. No sólo en lo que tiene que ver con los números macroeconómicos, sino que se siente que el país tiene un derrotero claro para seguir adelante", marcó Lago, quien agradeció que Guzmán haya aceptado el cargo en momentos tan difíciles.
Más explícitas fueron aún las palabras del ministro saliente. "La única interrogante que tenemos no es qué están diciendo las encuestas, sino lo que nos manda la conciencia frente a la verdad de que tenemos un país en paz y en libertad", dijo. Guzmán destacó la figura de Batlle, frente a a un auditorio en el que estaban los principales dirigentes de la 15.
Por último, Amorín directamente hizo alusión a los indicadores que hoy destaca el gobierno: crecimiento del PBI, el empleo, las exportaciones o la inversión en educación. Apuntó que a pesar de que el gobierno fue criticado con "dureza" y con "mentira", ha tolerado y ha mantenido la libertad para que todos los uruguayos puedan decir lo que quieran.
Una alusión al MLN
Uno de los aplausos más fuertes que obtuvo Leonardo Guzmán fue cuando en medio del amplio repaso sobre los considerados logros de su gestión, aludió a la elaboración del proyecto de ley que indemniza a los familiares de los desaparecidos y de las víctimas de la guerrilla tupamara. El exaministro se refirió al MLN como el "movimiento armado contra la democracia, iniciado en 1964" y dijo que subrayaba con "gruesos caracteres" esos elementos, porque "andan por allí versiones según las cuales todo había sido al revés y la guerrilla se habría hecho para combatir a una dictadura". Guzmán marcó que durante sus escasos dos años de gestión no sólo se realizaron "sumarios resonantes" y comentó una serie de 20 medidas, entre las que estuvo la reestructura de la Colonia Berro o la modernización del Registro Civil.