La campaña más cara de la historia

La campaña de 2004 para la presidencia de Estados Unidos se ha convertido en la más cara de la historia. En total, se van a movilizar unos 1.400 millones de dólares a través de donaciones, fondos de los partidos y de los grupos de presión.

Campaña tras campaña, el récord se supera para convertir siempre las últimas elecciones en las más caras, a pesar de los límites que se introducen en la legislación electoral para poner freno al flujo masivo de fondos y donaciones privadas. En 2000, los aspirantes a la presidencia lograron recaudar 345,1 millones de dólares. Ahora, si se tienen en cuenta las cantidades recogidas por los demócratas que lucharon en las primarias el total de lo recaudado por los candidatos y aspirantes supera ya los 650,2 millones.

"Cualquiera que quiera lanzarse a la carrera para ser presidente necesita conseguir mucho dinero. Pero los candidatos con posibilidades reales para ganar las elecciones deben recaudar unas sumas enormes para financiar sus campañas, porque la contienda este año es muy reñida", señalan desde el Center for Responsive Politics. Sólo George W. Bush y John Kerry han logrado recaudar casi 500 millones de dólares a través de aportaciones directas de contribuyentes privados durante las primarias, a lo que hay que sumar otros 74,6 millones de dólares del presupuesto federal que se le da a cada uno para financiar las campañas desde el momento en el que acaban las convenciones y ya no pueden recibir más donaciones privadas.

El senador John Kerry ha recogido 304,2 millones de dólares desde que se lanzó a la conquista de la Casa Blanca. George W. Bush, que lucha por la reelección después de cuatro años de mandato, ha logrado acumular 243,6 millones, más del doble de los 106 millones que amasó en la campaña de 2000 frente a Al Gore. A ambos les sigue muy de lejos, con 2,2 millones, el abogado Ralph Nader, candidato ecologista y antisistema que puede volver a dar un disgusto a los demócratas, como ocurrió hace cuatro años. A las donaciones hay que sumar los fondos que movilizan los partidos, que en el caso del Demócrata asciende a 200 millones de dólares, y en el del Republicano, a 270 millones de dólares.

Una novedad en estas elecciones es que cada vez hay más empresas o grupos que no quieren poner todos los huevos en la misma cesta: John Kerry ha recibido dinero de compañías que históricamente habían apoyado a los republicanos. De hecho, los dos rivales comparten siete de los principales donantes, como los grupos financieros Morgan Stanley, Citigroup, Goldman Sachs, UBS o el Bank of America, además de la corporación Microsoft y de funcionarios de la Administración estadounidense. Es la manera que tienen las grandes compañías de Estados Unidos de cubrirse las espaldas ante cualquier resultado que pueda salir de una competición tan reñida como esta.

De todas formas, sigue habiendo diferencias sobre la procedencia de los fondos que engrasan la maquinaria electoral de los dos contrincantes.

El dinero le llega a Kerry sobre todo de las firmas de abogados y del sector de las telecomunicaciones, mientras que en el caso de Bush, procede más bien del sector financiero, como Morgan Stanley, Merrill Lynch o Pricewaterhouse Coopers.

© "El País" de Madrid

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