Pocos temas han pasado tan inadvertidos en la ciudad como la demolición de las piscinas de Trouville. Después de varios años de fallidos intentos de reciclarlas, la Intendencia resolvió pasarlas a mejor vida, es decir demolerlas y transformar la zo- na en parte del paseo costero ya instalado.
Numerosos vecinos de Pocitos han escrito cartas a El País para protestar por el fin de una era llena de esplendores, que terminó entre otras cosas por el alto costo que tendría el arreglo de las piscinas a juicio de las autoridades comunales.
En los últimos años, las piscinas de Trouville se habían transformado en guarida de personas sin techo y en algunos casos de delincuentes, por no mencionar los problemas de higiene que trajo consigo el abandono.
Ya no hay competencias. Tampoco hay encuentros ni recreos familiares. Las piscinas de Trouville están vacías y sin uso. Los ex usuarios manifestaron su preo-cupación y piden que vuelvan a utilizarse.
"Es algo muy triste", dijo Lila Pérez. "Me gustaría ver las piscinas con gente, con niños, con clases de natación", agregó. En su juventud, ella compitió en natación y ganó varios títulos en las piscinas de Trouville; incluso, los diarios y las revistas de la década del ’30 y ’40 la destacaban como la nadadora más importante del país. Ahora, a los 81 años, está indignada porque las piscinas pueden desaparecer. "Me dan ganas de llorar", dijo.
Hace dos semanas la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM) derrumbó los vestuarios y los baños que había en ese predio, y próximamente decidirá qué hacer con las piscinas. La opción más firme, aunque aún discutida, es rellenarlas y crear un espacio libre.
"Me parece una barbaridad", dijo Frederik Giuria, un ex nadador de 87 años de edad. "Creo que lo que propone la intendencia es la peor de todas las soluciones". Giuria compitió durante 11 años en esas piscinas y, según dijo, fue "campeón nacional en todos los estilos y en todas las distancias". Al igual que Pérez, piensa que las piscinas deberían mantener su función original: piscinas para el uso familiar y la competencia, así como para que "los niños aprendan a nadar".
Las piscinas de Trouville no se usan desde 1990. Sin embargo, antes, durante las temporadas de verano se disputaban los campeonatos nacionales de natación, de waterpolo y de saltos ornamentales. Y no sólo eso; además sirvieron como escenario de campeonatos sudamericanos. "Destaquemos de paso que Montevideo ha podido ser elegida para sede del IV campeonato sudamericano de natación porque cuenta con un escenario tan apropiado como éste de la gran piscina abierta de Trouville, ubicada en plena costa balnearia", dice un diario de 1937.
Jorge Lagomarsino, también conocido como "el Bocha", dijo que "sería interesante que las piscinas las reciclaran". Si bien explicó que actualmente está "muy alejado de la natación", como deportista "está muy dolido". "Sería bueno tener un centro deportivo", dijo.
HISTORIA. Valentina Irigoin es sobrina nieta de Lila Pérez. Ella heredó de su abuela un álbum de fotografías y diarios que son un fiel testimonio del valor social y deportivo de las piscinas.
"La hermosa piscina de Trouville", dice un titular de un diario de la década del ’40.