El novelista de los santos y de los pecadores

| El autor de "El poder y la gloria" y "El revés de la trama" fue un testigo de los dramas del siglo XX

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AP

Ruben Loza Aguerrebere

El novelista es "un actor que ha encarnado demasiados papeles durante una serie de representaciones demasiado largas". Esta observación de Graham Greene, de cuyo nacimiento se cumplen hoy cien años, aparece en su autobiografía Vías de escape. A lo largo de una existencia que fue muy intensa, Greene pareció efectivamente haber encarnado a muchos de los personajes que poblaron sus libros, habitantes del vasto territorio llamado "Greenlandia", la tierra de Greene, que el novelista definía como "la tierra donde he pasado buena parte de mi vida".

COMIENZOS. Nacido el 2 de octubre de 1904, en el condado de Hertford, Greene fue el cuarto de los seis hijos del director del colegio local, Charles Henry Greene y de una prima de éste, Marion Ramond. Se educó en el colegio que orientaba su padre y prosiguió sus estudios en la Universidad de Oxford, donde conoció —entre otros— al novelista Foster Morris, cuya carrera seguía con entusiasmo. Una colección de poemas, Abril murmurante, en 1925, marcó su debut literario poco antes de iniciar su labor periodística en el Jornal de Nottingham. Luego ingresó en el Time.

Le rechazaron dos novelas y decidió escribir sólo una más; según cuenta, "estaba resuelto a abandonar la estúpida ambición de llegar a ser escritor". En el caso de que esta tercera obra fuera también rechazada, había decidido que "iniciaría una vida segura y metódica como redactor de la Sala 2 de The Times; al cabo de un año terminaría el período de prueba y me asignarían el salario mínimo de nueve guineas por semana. A partir de ese momento podría pensar en casarme. Seguiría una carrera tan apacible como la de un funcionario público: en The Times nunca despedían a nadie y al final me jubilaría y me regalarían un reloj con mi nombre grabado".

Pero Historia de una cobardía fue aceptada y cambió su vida. Aldous Huxley la prefirió (para sorpresa del autor) a una novela de Virginia Woolf y, más lejos, Jacques Maritain decidió publicarla en Francia, a condición de que el autor suprimiera dos párrafos sexuales, detalle que a Greene le pareció entonces "un espaldarazo". Hacia 1930 se había convertido al catolicismo y se había casado con Viviene Cayrell Brown, con quien tuvo dos hijos. No tardaron en aparecer sus libros En nombre de la acción y Rumor de atardecer.

CULMINACIONES. Greene dividía sus libros en dos categorías: "entretenimientos" y "novelas". A la primera categoría corresponderían títulos como Una pistola en venta, Brighton, parque de diversiones, El agente confidencial, El ministerio del miedo, Nuestro hombre en La Habana, Viajes con mi tía, El Doctor Fischer de Ginebra y, en fin, Monseñor Quijote. En todas ellas, el retrato psicológico se combina prolijamente con tramas de corte policíaco y de espionaje.

A la segunda categoría corresponden El poder y la gloria, El revés de la trama, El fin de la aventura, El americano impasible, El cónsul honorario y, entre otras novelas, El factor humano. Esta última, como recordará el lector, toma vagamente como modelo al célebre espía inglés Kim Philby, quien pasaba información a los rusos y al que, dicho sea de paso, Graham Greene hizo llegar los manuscritos antes de publicarlos, para eventuales correcciones).

Corresponde mencionar aparte El tercer hombre, concebido como materia prima para una película y tiempo después se convertido en un libro. Greene sólo tenía el párrafo inicial de una historia imprecisa cuando el productor Alexander Korda (quien quería una película sobre la ocupación de los aliados en Viena) le pidió, durante una cena, que escribiera un guión para el director Carol Reed. Con éste trabajó en estrecha colaboración. Tiempo después, en Capri, donde escribió varios de sus libros, dio forma literaria a El tercer hombre. Frecuentó, naturalmente, diversos géneros literarios; escribió cuentos cortos, ensayos literarios, libros para niños, libros de viaje, obras de teatro, guiones para el cine y dos hermosos libros memorialistas.

MISERICORDIA. Greene fue un trotamundos impenitente y los caminos y las aventuras le ayudaron literariamente. Visitó Oriente, recorrió el Africa (donde realizó algunos trabajos para el servicio secreto británico, y escribió El revés de la trama), el Caribe, y tierras americanas: México, escenario de El poder y la gloria; el Paraguay, telón de fondo de El cónsul honorario. También estuvo en Buenos Aires, donde fue huésped de Victoria Ocampo.

Pero este aventurero de vida muy libre escondía a un hombre parco y solitario, obsesionado por la idea del pecado. En medio de densas atmósferas, donde persistía un toque de desolación, dosificando el suspenso y contrabandeando algo de metafísica, Greene exploró los repliegues del alma humana como pocos escritores del siglo XX. Elaboró una vasta parábola de la condición humana, cuyas claves son el sufrimiento humano, la culpa, la responsabilidad, la elección moral y lo que él llamaba "la asombrosa rareza de la misericordia de Dios".

Traducido a 27 idiomas, se han vendido más de veinte millones de ejemplares de sus libros. Ningún autor contemporáneo vio llevar al cine tantas de sus obras. Recibió incontables premios internacionales y fue distinguido por la Reina Isabel II de Inglaterra con la Orden del Mérito, que sólo pueden ostentar 24 personas. Durante más de veinte años fue candidato al Premio Nobel, sin haberlo obtenido. Su obra global, única, personalísima, puede ser entendida como una larga autobiografía disfrazada, pues revela su infancia inquieta, al novelista metódico, al aventurero valeroso, al cristiano atormentado, y al hombre en la búsqueda de sí mismo. Murió a los 86 años de edad.

Los viajes, el espionaje y el sexo

Viajero impenitente, Graham Greene visitó todos los puntos "calientes" del planeta: desde México a Vietnam, hasta la Kenia de la rebelión mau mau, la Cuba de Castro o el Haití de Duvalier. Su asociación con Fidel Castro o el "hombre fuerte" panameño Omar Torrijos, sobre quien escribió un libro (Conociendo al General), y su conocimiento de la política estadounidense sobre su "patio trasero" le ganaron la fama de anti-americano.

Conmemorando el centenario de su nacimiento se inaugura hoy en Portugal una muestra sobre su vida. El Museo de Sintra, a 30 kilómetros de Lisboa, albergará hasta el 2 de enero una exposición bibliográfica con cerca de tres decenas de obras suyas, entre ediciones portuguesas e inglesas. La muestra incluye también materiales sobre las actividades de Greene como espía en Portugal, al servicio de la inteligencia británica durante la Segunda Guerra Mundial.

Ha podido saberse igualmenteque Greene experimentaba una pasión desordenada por las prostitutas, a las que frecuentó durante sus 64 años como hombre casado. Según el último volumen de su biografía oficial, escrita por Norman Sherry y recientemente publicada, el escritor tuvo además muchas otras amantes. Cuando una de ellas, Catherine Walston, le preguntó por los rumores según los cuales pagaba a las mujeres por tener relaciones sexuales con ellas, Greene le presentó una lista detallada de sus cuarenta y siete prostitutas favoritas, que fue reproducida en el dominical londinense The Sunday Times.

"Tenía un enorme apetito sexual, pero al mismo tiempo le gustaba el sexo sin compromiso. Le encantaba la idea de dejarles a las prostitutas el dinero encima del aparador", afirma su biógrafo. Greene, cuyos personajes en buena parte autobiográficos tienen angustiosos problemas de conciencia (el escritor sabía que los santos están hechos de la sustancia de los pecadores), se sentía también profundamente atraído por las mujeres de color. No es difícil imaginarlo discutiendo con Dios a las puertas de Paraíso, y esgrimiendo sus libros como sólida defensa.

tres peliculas sobre su obra

El americano (2002)

Segunda traslación a la pantalla de la novela de Greene El americano impasible, antes filmada por Joseph L. Mankiewicz en 1957. La nueva versión (una intriga amorosa en medio de las agitaciones bélicas y políticas indochinas de los años cincuenta) recuperó el filo crítico hacia las políticas norteamericanas en el Sudeste de Asia, y fue sobre todo un vehículo actoral para el gran Michael Caine.

el ocaso de un amor (1999)

La historia de un triángulo amoroso que era en verdad un cuadrilátero: una mujer, dos hombres (su esposo, el escritor que se convierte en su amante), y Dios como "cuarto en discordia". La novela había sido filmada previamente por Edward Dmytryk como El fin de la aventura, con Deborah Kerr en el papel protagónico. En esta ‘remake’ de Neil Jordan actuaron Julianne Moore y Ralph Fiennes.

el tercer hombre (1949)

Quizás el más famoso trabajo de Greene para el cine, una intriga ambientada en la Viena ocupada de la postguerra. Un libreto escrito directamente para la pantalla y luego convertido en una novela corta. El impacto del film derivó en buena medida del clima logrado por el director Carol Reed, la música de Anton Karas, y la presencia de Orson Welles como el fascinante villano Harry Lime.

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