Río de Janeiro - Cientos de miles de candidatos a alcaldes y concejales quemaron hoy sus últimos cartuchos en busca de los votos de los brasileños, que el domingo irán a las urnas por vez primera desde el triunfo electoral de Luiz Inácio Lula da Silva.
La campaña para las municipales que se celebrarán el domingo en todo el país ha estado marcada por un acentuado vacío de ideas y de debates y por la apatía del electorado, que en un alto porcentaje ha dicho que tiene poco o ningún interés en los comicios.
En la gran prensa nacional el foco se ha centrado en la elección para la Alcaldía de Sao Paulo, que en cierta forma repite el duelo que el socialista Lula trabó en 2002 con el socialdemócrata José Serra en búsqueda de la Presidencia. Serra ha pasado de aspirante a la jefatura del Estado a candidato a alcalde de Sao Paulo, ciudad que desde 2001 gobierna Marta Suplicy, una de las figuras más carismáticas del Partido de los Trabajadores (PT), al que Lula llevó al poder hace dos años.
Sao Paulo es la joya de la corona del PT en un ámbito municipal que le es ajeno y, según los analistas, una derrota de Suplicy será equivalente a un tropezón electoral del propio Lula.
El PT tiene actualmente en sus manos 187 de las 5.562 alcaldías de Brasil, pero antes de las municipales del 2000 mandaba en sólo 60, cifras que revelan su escasa penetración en un terreno que hoy lidera con creces el Partido del Movimiento Democrático, de centro derecha, con 1.257 alcaldes. Mantener la emblemática Sao Paulo, que con casi 18 millones de habitantes constituye el principal colegio electoral del país, es el mayor reto del partido de Lula en estas elecciones, pero según las encuestas no lo tiene tan fácil.
Los últimos sondeos dicen que Serra y Suplicy están empatados en torno a un 35 por ciento de la intención de voto, aunque vaticinan una holgada victoria del opositor en una segunda vuelta, necesaria en aquellos municipios con más de 200.000 habitantes en que ningún candidato obtenga el 50 por ciento más uno de los votos. Entre viernes y sábado, en las llamadas jornadas de reflexión tras tres meses de campaña, las encuestadoras afinarán sus sondeos, pero todo indica que la elección en Sao Paulo irá a segunda vuelta.
La candidata de Lula no parece tener todas las de ganar y eso se manifiesta incluso en el amplio abanico de izquierda que supone su base electoral. Esta semana, un grupo de prominentes intelectuales de Sao Paulo, reconocidos por su militancia comunista, instó a los electores a votar en blanco alegando que ni siquiera Suplicy encarna el ideal de "transformación social necesario para enfrentar al gran capital".
Entre los firmantes del manifiesto de los intelectuales están el ex diputado del PT Plínio de Arruda Sampaio y Waldemar Rossi, un activo militante y miembro de la Pastoral Obrera, que participó en la fundación del partido hoy en el gobierno.
En el resto de los municipios de este extenso país se han trazado las alianzas más inverosímiles y derechas e izquierdas se juntan o se separan según sus conveniencias, configurando unas coaliciones que para el elector acaban en una sopa de letras formada por siglas de partidos y sin una pizca de ideologías. Una encuesta divulgada esta semana por la empresa Sensus atribuyó a esa falta de ideas el hecho de que sólo el 38,2 por ciento de un electorado constituido por unos 120 millones de personas tenga un real interés en las elecciones municipales.
Según datos del Tribunal Superior Electoral, en estas elecciones hay 375.107 aspirantes a 5.562 plazas de alcaldes y 51.802 de concejales. Entre los candidatos a alcalde hay 2.801 (más del 50 por ciento) que buscan la reelección y más del 90 por ciento son hombres. En el universo de 15.793 aspirantes a alcalde hay sólo 1.499 mujeres.
EFE