Gulf Shores (EEUU) - "Fue bastante violento", dijo un anciano de este pequeño pueblo costero mientras recogía los escombros que el huracán Ivan dejó en su residencia y los pocos habitantes que se quedaron en sus casas mientras pasaba el ciclón admitieron que pasaron una dura noche.
En Gulf Shores, Alabama, los potentes vientos del huracán destruyeron casas, varios comercios perdieron sus techos e inundaciones cortaron los accesos a parte de esta localidad costera.
Decenas de personas que desafiaron las órdenes de evacuación quedaron atrapadas por las marejadas ciclónicas que inundaron carreteras y residencias.
En Mobile (Alabama) y Pensacola (Florida), árboles arrancados de raíz y el tendido eléctrico bloqueaban las carreteras. Equipos de emergencia iniciaron la remoción de toneladas de escombros, incluyendo semáforos destrozados, postes de luz y letreros publicitarios.
Cuando el ojo de Ivan entró a tierra a las 02H00 locales (06H00 GMT), era un huracán de categoría 4 con vientos de 215 km/h, pero luego se debilitó hasta la categoría 1, con vientos de 120 km/h.
Algunas personas en las zonas que recibieron el peor golpe de Ivan decidieron quedarse en sus residencias, y admitieron que la experiencia fue bastante dura.
El poder del huracán fue tal que incluso estremeció un edificio de concreto, dobló estructuras de metal y provocó enormes olas que azotaron la costa.
"Fue bastante violento", admitió Walt Silge, de 79 años, cuya residencia en Gulf Shores resultó levemente averiada.
"Mis hijos estaban preocupados, me llamaban para asegurarse de que estuviera bien", dijo Silge, mientras limpiaba los escombros de su impecable césped.
Cerca, Jack Dixon, un maestro de 57 años de edad, sacaba enormes ramas de árboles de su patio inundado. Su casa también sufrió daños menores, pero estaba preocupado por otra que tiene cerca del mar.
Varias docenas de personas que se quedaron en sus residencias frente al mar quedaron atrapadas en inundaciones, pero quienes pudieron comunicarse por teléfono con las oficinas de emergencia dijeron que les parecía que no había muertes.
Sin embargo, hablaron de grandes daños a sus residencias.
"El área de la playa quedó hecha pedazos", dijo Dixon. "Creo que ahora debemos comenzar de nuevo", agregó, con una triste sonrisa.
La directora de los servicios de emergencia locales, Leigh Anne Ryds, dijo que la situación era similar a través de todo el condado, al este de la bahía de Mobile.
"Cientos de casas en el Condado de Baldwin resultaron dañadas, algunas perdieron sus techos. Por lo menos una colapsó por completo", dijo.
Afirmó que habló por teléfono con un hombre en la isla de Ono, en el Golfo, que estaba atrapado en una casa con una inundación hasta las rodillas, y sin techo.
Los socorristas esperan utilizar un helicóptero una vez los vientos disminuyan para llegar a zonas incomunicadas por las inundaciones.
En las áreas accesibles, la Policía fue de puerta en puerta para asegurarse de que los residentes estuviesen sanos y salvos.
Unos 400 guardias nacionales ayudarían en las labores de búsqueda y rescate, y en la vigilancia contra cualquier intento de saqueo, dijeron las autoridades.
Los trabajadores de las compañías eléctricas también salieron a la calle para restablecer el servicio a los cientos de miles de residentes que quedaron a oscuras, pero aclararon que tomará días, si no semanas reparar todo.
Las personas que evacuaron sus residencias, por otra parte, regresaban para encontrar en algunos casos sus hogares o comercios destrozados.
Nancy Marrer, de 53 años, quien se fue a casa de su madre en una parte relativamente protegida de Gulf Shores, dijo estar preocupada por su futuro porque su pequeño supermercado fue destruido por Ivan.
"Sólo estaba paseando a los perros, nunca pensé que desaparecería" el local, dijo, mirando incrédula la escena.
Aún debía regresar a su residencia para ver si existía.
"Ahora no tengo trabajo, y ni siquiera sé si tengo un hogar", dijo.
AFP