Si tuviera que armar un plantel para gobernar el país, ¿a quién colocaría en el arco?
—A la democracia, jamás formaría un plantel con un dictador, ya sea militar o de cualquier corriente política.
—¿Qué le pareció el pronunciamiento público de Recoba, cuando le comunicó telefónicamente su adhesión a Tabaré Vázquez en pleno acto político?
—Me enteré después del partido y lo voy a charlar con él porque no me parece bien que desde la concentración de la Selección estemos pronunciándonos en lo político. Si Recoba me hubiera comunicado esa decisión, le habría dicho que no era correcto. Antes o después de la concentración, puede adherirse al partido que elija pero desde la concentración no es el lugar apropiado. Hasta puede crear problemas internos. Lo hablaré con él, le diré que no estoy de acuerdo, y que preferiría que no lo hiciera más.
—¿Los futbolistas más mimosos son lo que juegan en el exterior?
—No. Por lo general los del exterior son los que están más acostumbrados a un fútbol profesional de verdad. Está el desubicado que se fue tres días a España y al cuarto vuelve hablando como un gallego. Pero me ha pasado de dirigir jugadores que nunca salieron y también se desubican.
—¿Convocaría un jugador homosexual?
—Pueden acusarme de clasista, pero sinceramente creo que un jugador homosexual no debe estar en un plantel profesional. Existen determinadas normas que deben ser resguardadas. Seguramente encontraré que hay ubicados y desubicados también dentro de los homosexuales. Pero, para mí, un jugador "gay" sería un transgresor entre hombres. Tiene costumbres muy diferentes a los 25 restantes.
—¿Cómo actúa cuando se entera que un jugador se escapó de juerga?
—Cuando dirigía en Paraguay, un camerunés se quiso pasar de listo, y lo separé del plantel. Los jugadores conocen mis pautas, que no son negociables.
—Se habló mucho sobre la necesidad de un psicólogo para la Selección.¿Usted se hace terapia?
—No. Tengo psicólogos amigos, incluso una sobrina, con los que converso sobre todo. Pero, honestamente, en cuanto a la conducción de un plantel me tengo fe. Es más importante la relación directa entre técnico y jugadores, que con intermediarios.
—¿Podría dirigir desde la tribuna?
—No tuve más remedio que hacerlo cuando me suspendieron, aunque por mis características me siento muy atado. Me pasó en la cancha de Defensor, que a los diez minutos de dirigir por radio tiré todo y me puse a los gritos. Vivo el partido jugada a jugada y me parece que trasmito mejor en la cancha.
—¿Alguna vez dejó de atender un teléfono porque sabía que el llamado era para presionarlo?
—¿Me estás preguntando si no atendí el teléfono pensando que era Paco?
—Casal, o algún dirigente.
—Digo lo de Paco porque es el tabú que anda en la calle. Con la Selección uruguaya nunca intentaron presionarme, ni dirigentes ni empresarios. Es un orgullo estúpido que tengo desde toda la vida: quiero seguir mirando a la cara a todos mis jugadores.
—Se cuestiona a Casal por armar planteles, hacer millonarios a unos pocos jugadores y hambrear a los clubes. Debe tener una opinión al respecto.
—Paco no es Dios, ni hace absolutamente todo bien. Se equivoca, como todos. Pero creo que le ha hecho un gran bien al fútbol. Si tiene mayor o menor influencia en los clubes será porque los dirigentes son incapaces de llevar adelante su institución sin tener que pedirle favores todos los días. Si se le solicita un préstamo, en algún momento Paco lo tiene que cobrar. ¿O Casal es un mecenas? El, siendo nadie, empezó una empresa y con muchísima capacidad realizó un montón de negocios positivos para el fútbol. Si los negocios son buenos o malos para el club es responsabilidad de los dirigentes. Nadie puede dudar de la capacidad de Casal, lo que a veces se tiene duda es si del otro lado hay capacidad.
—En la Copa América dijo que los rivales más duros que tenía la Selección estaban en Uruguay, con respecto al conflicto de los jugadores. ¿Se han vencido esos rivales?
—No, esa es una lucha que no se termina en una semana. Para mí están medio agazapados. Desde mi posición, intento mandar mensajes de reflexión. Pero a veces me rebelo cuando algunos dirigentes se creen en el derecho de cobrarle a la Selección problemas que hace 50 años ellos mismos no resuelven.
—Gol, se persigna y besa un anillo. ¿Qué papel juega Dios en un partido?
—A Dios no se le debe pedir para ganar, pero sí que te ilumine y te de la sabiduría para hacer bien el trabajo.
—¿Uruguay clasifica? ¿Sí o no?
—Sí.
—¿Va a prometer algo como, por ejemplo, dejar de fumar si clasifica?
—Puede ser, ¿quién dice que ya no prometí algo?