La de ayer fue una jornada de evocación y también de ratificación de la lucha contra un enemigo traicionero que no tiene límites en su sangrienta acción. El 11 de setiembre de 2001, el mundo quedó consternado cuando el terrorismo destruyó las torres del World Trade Center en Nueva York y dañó parte del Pentágono en Washington. Los golpes de la red Al-Qaeda dejaron casi 3.000 muertos. No fue un ataque solo contra Estados Unidos, sino también contra todo el mundo libre. Como dijo el presidente George W. Bush en aquella trágica jornada, "nos odian porque tenemos una sociedad libre, en la que cada ciudadano puede expresarse sin temor y se respetan los derechos y la dignidad de cada persona". El concepto es válido para Estados Unidos y todos los países, como es el caso de Uruguay, que comparten esos valores.
Ayer, familiares de las víctimas e innumerables ciudadanos concurrieron en Manhattan al lugar donde estuvieron los gigantescos edificios que fueron destruidos por los terroristas y también se congregaron junto al Pentágono para recordar a quienes fueron asesinados y confirmar que el espíritu de los pueblos en defensa de la libertad no puede ser quebrantado por los zarpazos del terror.
"Estados Unidos está decidido a permanecer en la ofensiva y a perseguir a los terroristas donde quiera que se entrenen, se escondan o intenten establecerse", manifestó el presidente Bush al dirigir un mensaje desde la Casa Blanca, en compañía de familiares de las víctimas. "El tiempo pasó, pero los recuerdos no se borran".
Es imposible que se borren. Como señaló El País en su editorial de ayer, el mundo sigue siendo un lugar inseguro porque, en gran medida, la guerra contra el terrorismo se desvió de su derrotero con la invasión a Irak, para derrocar a un régimen represivo, pero que no tenía vínculos con el terrorismo ni las armas de destrucción masiva que fueron el argumento para la operación militar a la que se opuso la mayoría del mundo.
Todavía se puede reencauzar la lucha hacia los objetivos originales, como bien se hizo con el ataque a Afganistán y la destrucción de las bases de Al-Qaeda y al bloquear vías de financiamiento de las bandas terroristas. Ayer quedó ratificada la decisión de seguir la lucha. La humanidad debe vivir con seguridad.