José Luis Capezzuto, que murió en Montevideo a los 75 años, era un hombre de notable capacidad de trabajo vinculado a emprendimientos no sólo culturales. Sus radios de acción fueron variados, pero quienes atienden la marcha de las temporadas artísticas recordarán el desempeño de Capezzuto al frente de los ciclos de Conciertorama, que en la pantalla del ex-cine Radio City ofrecieron fantásticas versiones del género lírico y del área coreográfica filmadas en los grandes centros europeos y traídas especialmente al país por este empresario entusiasta, como envidiable vía de difusión de la calidad escénica en los peores momentos del aislamiento cultural de Montevideo, que fueron los años 70 y 80.
Mientras tanto, Capezzuto trabajaba en el campo comercial (su vinculación con Alíscafos duró largos años) pero no disminuía su empeño por impulsar las iniciativas del arte. Relacionado posteriormente con la Compañía Central Cinematográfica, pasó a coordinar allí las actividades musicales que se han ido cumpliendo en la vasta sala del Plaza, escenario por el cual pasaron gran cantidad de figuras de los géneros populares aunque también las últimas temporadas del Centro Cultural de Música. La presencia de Capezzuto siempre era dinamizadora, su palabra estaba llena de estímulos, su capacidad planificadora era impecable, sus vínculos con la prensa estuvieron dominados durante años por la cordialidad y el más formal de los espíritus coordinadores.
Todo eso permite entender —al margen de los afectos— que su desaparición se lamente tanto por parte de amigos, socios, conocidos y por el propio público que se benefició de su gestión.