El largo peregrinaje a la libertad

| Las legendarias actrices China Zorrilla y Thelma Biral regresan al teatro uruguayo con una obra mundialmente elogiada: "El camino a la Meca". La pieza estará en el teatro El Galpón durante tres fines de semana, a partir de este.

 portada espectaculos 20040821 200x140

GUSTAVO LABORDE

Se estrenó ayer en el teatro El Galpón la obra El camino a la Meca. La obra llega de la mano de un elenco brillante integrado por China Zorrilla, Thelma Biral y Juan Carlos Dual, quienes dan vida a los tres personajes de esta elogiada obra del dramaturgo sudafricano Athol Fugard. Esta pieza que reúne a dos actrices gigantes del teatro uruguayo —China Zorrilla y Thelma Biral—ya había sido estrenada en Montevideo en 1999 con un elenco integrado por Antonio Larreta, Estela Medina y la reincidente Thelma Biral.

—Biral, usted hizo el mismo papel en la versión anterior de esta obra, junto a Estela Medina y Antonio Larreta. ¿Qué ha cambiado de aquella versión a esta?

T.B. —Cambiaron muchas cosas, otro director, otra actriz y otro actor y otra puesta. Son muchos cambios, pese a que mi papel es el mismo, pero lo tuve que volver a trabajar, lo tuve que acomodar a toda la nueva puesta y a China especialmente. Para mí, reacomodar todo, fue más difícil que hacer un personaje nuevo. Me sirvieron muy pocas cosas del trabajo anterior.

—Zorrilla, usted ha dicho que vio esa versión y quedó enamorada de la obra.

—Me deslumbró, y me deslumbró el elenco. Estaban todos ahí, porque estaba Estela, Taco, Thelma, son mi familia. Y además papá era escultor. Y yo me decía cómo era posible que no me hubieran dado ese papel a mí en Argentina. ¡Bah!, no es verdad, esto nunca lo aclaré. Me lo ofrecieron, pero se ve que devolví la obra sin leerla, porque si no lo hubiera hecho encantada. Pero a mí me emocionó mucho el hecho de que fuera escultora. En Buenos Aires esta obra ha tenido un éxito tremendo. He recibido cartas maravillosas de la gente, me parece que a las cartas que tienen remitente voy a pedirles permiso para publicar un libro con fragmentos porque son muy conmovedoras.

—Biral, ¿técnicamente que diferencia tiene trabajar con Estela Medina y con China Zorrilla?

—Son dos grandes. Quizá China es más visceral y Estela más técnica. Son muy diferentes y eso es muy bueno, porque le permite ver al público dos formas completamente diferentes de trabajar un personaje. El placer que tuve de trabajar con Estela Medina lo estoy reeditando ahora al trabajar con China. Yo ya había trabajado con Estela justamente en la comedia nacional bajo la dirección de China, así que todo esto me da un gran placer.

—La obra transcurre en un pueblo sudafricano con el apartheid de telón de fondo. Parece una temática lejana al Río de la Plata... ¿qué le engancha tanto a la gente?

CH.Z. —Esta obra le sirve a todo el mundo. Uno siempre, en algún momento de su vidas, se pregunta si no le quedó algo por hacer, si el rumbo de su vida es el que uno quería y a veces querés cambiar de rumbo. Y nunca es tarde para hacerlo. Y esto está dado dentro de un texto extraño del cual la gente se prende como si fuera una novela policial. Yo tengo experiencias enormes dentro del teatro, pero nunca vi una cosa igual, nunca vi la reacción que la gente tiene con esta obra en mi vida. Nunca me había pasado una cosa así, la gente espera a la salida, manda cartas, aplaude de pie. Me da un gran orgullo que esto pase en Argentina.

—Para usted, Biral ¿cuál es el secreto?

T.B. —El texto, el texto es excelente. Plantea todo, habla de la libertad, de la justicia, del aborto, de la discriminación, de la meca propia, la vejez, la elección de la vida. Todo. El autor de esta obra, Fugard, es un autor muy político, pero esta obra está despojada de política, si bien transcurre en un lugar político, como es un pueblo de Sudáfrica con el apartheid de fondo. Digamos que todos los temas los trata a través de los conflictos de estos personajes tan sensibles. No se trata de un alegato o de una obra panfletaria.

CH.Z: —Mi personaje, que es muy querido y muy importante, es apartheid. La vieja es adorable, pero es apartheid, porque siempre vivió ahí.

T.B:— Pero el personaje de China sufre también la discriminación porque es una mujer muy loca, con sus esculturas que nadie entiende y que miran todas al este, también es discriminada al principio, hasta que ella logra que la acepten. Es una persona muy hábil. Tanto es así que mi personaje en un momento le dice al de China, que ella es un doble agente, porque si bien es apartheid en el fondo no es apartheid. Es como una revolucionaria conservadora.

CH.Z.:— Sí, mi personaje es cómica y muy dramática a la vez. En definitiva es una vieja pícara, porque solamente siendo una vieja pícara pudo sobrevivir a todo lo que sobrevivió. Es una obra conmovedora e inesperada, y la gente aplaude con el fervor de una hinchada de fútbol. Es muy curioso lo que pasa.

Trayectoria internacional

El camino a la Meca está inspirada en la vida real de la escultora Helen Niemand, una mujer nacida y criada en una pequeña comunidad blanca de Sudáfrica, de costumbres conservadoras y fe protestante.

El camino a la Meca fue escrita por Fugard en 1984 y estrenada en Londres y Nueva York en 1988, donde obtuvo una calurosa recepción tanto por parte del público como de la crítica especializada. En aquella oportunidad la pieza era interpretada por Kathy Bates, Amy Irving y el propio autor, Athol Fugard (la obra fue llevada al cine con los mismos actores).

La obra fue estrenada en Uruguay en enero de 1999, bajo la dirección de Eduardo Schinca. La presente versión está dirigida por Santiago Doria.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar