Uruguay acaba de integrarse a la carrera universal de las telecomunicaciones. Ahora, la cancha donde se juega el partido son los teléfonos celulares. Mientras entre nosotros se discute lo que no importa, en el mundo está sucediendo lo que más importa.
En cuanto a telefonía móvil, las dos más grandes empresas de América Latina se disponen a seguir su batalla, entre nosotros; mientras tanto Antel sigue siendo la dominadora local; tiene unos 350.000 usuarios; y Movicom Bellsouth (ahora Telefónica) 150.000; sobre una población total de 3 millones y fracción. La mexicana "América móvil" todavía no empezó, pero compró un canal para operar y se viene con todo.
Ancel y Movicom comenzaron a partir de abril, a ofrecer servicios GMS; y los mexicanos también piensan adoptar este sistema.
Pero hay una discusión mundial en cuanto a la tecnología con la cual se debe trabajar.
También hay previsiones audaces relativas al inmediato crecimiento (fenomenal) de los celulares. Se avecina una rebaja en los precios, de dimensiones incalculables.
Nada deja de ser una inversión de riesgo.
La telecomunicación será la madre de todos los temas. De la telecomunicación depende pasar a la generación siguiente en materia de desarrollo (economía de la información). Y no hay otra en un mundo globalizado.
Navegando en el Web, se pueden localizar los datos principales y los principales juicios brindados por especialistas. Hoy, cuando las opiniones políticas están de vacaciones, cocinamos pues un pot pourri de citas para hacer boca en este tema gemido.
No es fácil tomar partido en medio de tantos problemas y tantas soluciones como asedian al teléfono móvil en el momento delicioso de pasar de su segunda generación (2G) a la tercera generación (3G).
Crea inquietud que Argentina y Brasil se inclinen por técnicas diferentes y que el Uruguay prefiera la solución argentina, que es la más barata y de futuro más breve.
Pero ninguna de estas dudas tecnológicas, puede empañar los méritos de haber renunciado en Antel a la ominosa tesis de "la demanda satisfecha" y de haber implantado la modernización de los celulares. El país dispone de banda ancha y tarifa plana y el sistema de los celulares que eligió Antel, es el mismo que eligieron para el Uruguay, las empresas privadas que compiten en toda América Latina.
Nadie sabe a ciencia cierta, hacia dónde va a florecer la tecnología del año que viene, cuando eso depende del chispazo genial de un creador o de veinte equipos de punta que están trabajando sin pausa.