CONSULTORA SERAGRO
Hay que tener presente que el sector recién viene recuperando posiciones que había perdido con la reaparición de la aftosa, y que los actuales valores del ganado aún no alcanzan los promedios que alguna vez obtuvieron. No obstante, en esta etapa, la mejora parece mucho más firme, asentada en bases sólidas de mercado y competitividad, a diferencia de lo que ocurría en otras épocas. En el 98, por ejemplo, cuando se alcanzaron los picos de precios, la región —Argentina y Brasil—, exhibía una demanda monumental de carne y todo tipo de productos, por la distorsión cambiaria que campeaba por entonces en nuestros países, que nos aislaba del resto del mundo.
En la actualidad, los precios entonados expresan la buena situación de demanda de los mercados internacionales de la carne, en particular en EEUU, destino que absorbe la mayor parte de nuestra oferta, pero también en los otros mercados, hoy circunstancialmente opacados por la presencia de los norteamericanos.
Y en lo que tiene que ver con la situación interna, con la producción y procesamiento de carne, estos precios están remunerando satisfactoriamente a todos los segmentos de la cadena, más allá de las pulseadas puntuales que caracterizan al funcionamiento de cualquier mercado abierto.
DESDE ABAJO. Para dar una medida de la mejora del ingreso (con la salvedad referida de que el año pasado el sector todavía estaba sumergido), comparamos el valor bruto de la venta ganado a frigorífico en el segundo trimestre (abril - junio) de este año con el 2003.
La actividad, el año pasado, tuvo características particulares: hasta junio, sin la presencia de EE.UU., los precios estaban trancados, y tanto la oferta como la demanda de haciendas se mostraban reticentes a aumentar su volumen. Luego, cuando los precios de exportación fueron aumentando, y la demanda estuvo dispuesta a incrementar su intensidad, ya no había ganados preparados en los campos: el invierno duro había barrido con las gorduras. Para peor, el frío continuó hasta bien avanzada la primavera, y como no había pasturas sembradas, la recuperación de los ganados se demoró, y por lo tanto la oferta y la faena fueron muy pobres hasta el mes de diciembre.
De modo, entonces, que el aumento en la faena del primer semestre (y también en el segundo trimestre analizado en esta nota) de este año respecto al 2003, era lógico y previsible.
Y como los precios aumentaron recién a partir de mediados del año pasado, también el promedio de los valores en los respectivos períodos iba a reflejar esa variante.
MAYORES INGRESOS. En el cuadro presentado puede verse una estimación de los ingresos por venta de ganado a frigorífico en el segundo trimestre de cada año (abril - junio), que (por lo menos es lo que ocurrirá en este ejercicio), corresponde al pico de actividad anual, o lo que se considera habitualmente como la "zafra".
A los efectos de hacer la comparación entre períodos, utilizamos la información de los pesos de faena por categoría del año 2003, que son los disponibles hasta el momento, les aplicamos el precio promedio mensual de INAC, y los multiplicamos por las cabezas faenadas de cada una de esas categorías.
Puede apreciarse el aumento registrado en el ingreso estimado, abierto por categoría. Las vacas encabezan la lista, con una suba del 111 %, por el efecto combinado del aumento del 48 % en el número de cabezas faenadas, y de 43 % en el precio promedio por kilo.
Los novillos casi no variaron su número en la faena: aumentaron apenas un 1 %; pero los precios promedio al kilo subieron 41 %; de ahí el incremento en el ingreso estimado en 43%.
Los toros y terneros, aunque también aumentaron, no inciden mayormente en el resultado final.
LOS PRECIOS. Estos incrementos en el ingreso de dólares durante el período de zafra, tendrán seguramente variaciones en lo que resta del año, ya que las circunstancias que se avizoran son muy diferentes a las actuales, y también difieren de lo que ocurría el año pasado.
En primer lugar, los precios de la carne exportada y del ganado en el segundo semestre del año pasado fueron superiores a los del primer semestre de ese mismo año, así que las comparaciones futuras se harán con una base mucho más alta. El último cuatrimestre del año pasado, los precios del ganado fueron incluso más altos que los actualmente vigentes; el proceso de suba se aceleró a partir de agosto, y trepó hasta noviembre, para luego bajar hasta niveles similares a los que rigieron hasta ahora.
Este año, como puede verse en la gráfica, los precios subieron durante la zafra, algo sumamente infrecuente, y ahora aceleran su trepada, en la medida que se viene reduciendo la oferta de ganados gordos.
El precio informado corresponde al indicador de INAC, que releva el promedio de todos los ganados gordos efectivamente entrados a faena, en los que predominan los de mediana y baja terminación. Si, en cambio, consideramos exclusivamente las categorías de punta, los valores estarían muy por encima de estos promedios; superando los 90 cts. de dólar por kilo en pie... y subiendo.
Para saber hasta dónde subirán hay que considerar, además del nivel de oferta, que surge de la disponibilidad de ganados preparados, los precios de la carne en los distintos destinos, la calidad y cantidad de forraje existente, el tiempo y el clima, los precios y el volumen de la reposición, los precios de los recuperos; entre otros factores que inciden en la formación del mercado, y determinan la estrategia de la industria que puede retraer tempranamente su ritmo de actividad, hasta tanto haya una recomposición de la oferta, siempre que lo permita su situación financiera concreta.