SAN JOSE | JOSE L. ALVAREZ
Un oficial, responsable de la guardia del Penal de Libertad, cuyas iniciales son W.M.S.D. (22), fue procesado con prisión por los delitos de "abuso de autoridad contra detenidos, en concurrencia, fuera de la reiteración" y un delito de "atentado violento al pudor".
La instancia judicial definitoria finalizó sobre las 22 horas del pasado viernes, pese a que se había iniciado varios días antes, según se supo, sin que en su momento las fuentes del Juzgado Penal de San José lo confirmaran.
El oficial procesado, había sometido a vejámenes a dos detenidos, a los que habría obligado a mantener sexo oral entre sí, según trascendió.
Dicho abuso fue puesto en conocimiento del Director Nacional de Cárceles, el inspector principal Enrique Navas, hace unos veinte días, en ocasión de una visita de rutina que el mismo efectuara al establecimiento de Libertad, por parte de los dos reclusos que sufrieron la actitud del oficial y otros cuatro que fueron testigos de la situación.
En conocimiento del hecho, el inspector Navas trasladó la responsabilidad de la investigación interna a las propias autoridades del establecimiento, encabezadas por el inspector José Sande Lima, las que reunieron los elementos de prueba necesarios para pasar el caso a la órbita judicial. Las autoridades carcelarias indicaron que, tras el fallo judicial, por vía administrativa se sigue el sumario de rigor en estos casos entre cuyos resultados se puede determinar la expulsión del cuerpo policial del oficial involucrado en los hechos aberrantes.
El viernes, además del individuo procesado, también comparecieron al Juzgado los seis reclusos involucrados en la acusación y algunos policías que formaban parte del personal de guardia, el día que se consumó la agresión.
El juez Oscar Núñez Ramalho, a cuyo cargo estuvo la investigación, trabajó el viernes, en forma ininterrumpida, desde las 13 horas hasta pasadas las 22, en que se arribó a las conclusiones referidas, con el procesamiento del principal responsable de la repudiable situación. La indagatoria fue realizada en medio de un fuerte hermetismo, al punto que pese a que El País obtuvo información del hecho mientras se procesaba la investigación interna desde la sede judicial no se confirmó tal extremo. Fuentes del caso explicaron que, dado el delicado tenor de las actuaciones, se prefirió trabajar bajo extrema reserva.