Piqueteros, Kirchner y Duhalde

| Duhalde objetó que el Gobierno mantiene una política de "mano de seda" con los piqueteros y exigió mayor dureza para combatir la protesta de este sector.

El caudillo bonaerense Eduardo Duhalde, como parte de la estrategia de diferenciación que mantiene con el presidente Néstor Kirchner, ordenó ayer a sus hombres cuestionar la política de "connivencia" entre el Gobierno y los piqueteros encolumnados en el sector oficialista.

En un nuevo capítulo de la pelea Kirchner-Duhalde, el diputado del PJ bonaerense y mano derecha del ex presidente, Alfredo Atanasof, embistió duramente contra la Casa Rosada al denunciar que "el Gobierno mantiene una connivencia con grupos piqueteros, a los que utiliza como fuerza de choque".

El ex jefe de Gabinete duhaldista también destacó que "hoy nadie puede negar que el Gobierno se ha convertido en el conductor del partido piquetero. Y cualquiera puede ver —agregó— que, a pesar de que los piqueteros en muchos casos se mueven al margen de la ley, no hay una respuesta por parte del Estado para proteger el derecho de los ciudadanos".

El ataque duhaldista no fue casual ni antojadizo: responde a la presencia de dos ministros del gobierno (Alicia Kirchner y Carlos Tomada) y del secretario general de la Presidencia, Carlos Parrilli, en la asamblea que realizó, en Parque Norte, el sector oficialista de los piqueteros, liderado por Luis D’Elía.

La arremetida de Atanasof también es una réplica a D’Elía, que en el congreso piquetero dijo que el caudillo bonaerense (Duhalde) "está detrás de Castells" y aseguró que "le da apoyo logístico y estructura".

En rigor, las diferencias ante la problemática piquetera de Kirchner y Duhalde no son nuevas. El caudillo bonaerense ya había objetado, en un reportaje publicado por La Nación, que el Gobierno mantiene una política de "mano de seda" con los piqueteros y exigió mayor dureza para combatir la protesta de este sector.

Ahora, en medio del silencio que adoptó luego de exponer sus diferencias con Kirchner, trascendió ayer que Duhalde comentó con tono de enojo la sensación que le causó la fotografía de Tomada y Alicia Kirchner en la asamblea de piqueteros oficialistas. Fue en un encuentro reservado que el ex presidente mantuvo con sus allegados en el San Juan Tenis Club, en esta capital, donde destacó a sus allegados que era inadmisible la posición del Gobierno ante la cuestión piquetera.

Unas horas más tarde de ese encuentro, Atanasof expresó que "parecería mentira que desde el Gobierno se atrevan a hablar de vinculación política con los piqueteros. Nunca los movimientos piqueteros tuvieron tanto auge como en los últimos tiempos, y esto sólo puede explicarse por la existencia de un gobierno nacional que los alienta y los prohíja".

El diputado duhaldista agregó que "es cada vez más clara la connivencia entre los piqueteros y el Gobierno, que en muchos casos los utiliza como fuerza de choque. Cuestionan a las burocracias partidarias, pero crean una nueva burocracia piquetera financiada con planes sociales".

Atanasof también dijo que "con esta actitud (por la presencia de ministros en la asamblea piquetera), el Gobierno está fomentando la cultura del exceso, la cultura del desapego a la ley, la cultura de la prepotencia y el desprecio por los derechos ajenos, la cultura de la irracionalidad. Y esto es muy grave, porque no vamos a poder recomponer el entramado social, no vamos a poder construir un país auténticamente solidario si los argentinos no somos capaces de garantizar un marco de paz, respeto y convivencia".

La ira duhaldista también tiene explicación en las versiones que vinculan al caudillo bonaerense con Castells en relación con el reparto de planes sociales.

Por su parte, el ministro del Interior, Aníbal Fernández, negó que detrás del titular del Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados esté el ex presidente Duhalde, tal como lo había afirmado D’Elía. "Yo diría que no es cierto, no lo comparto ni por casualidad", sostuvo. Sin embargo, en la atmósfera del duhaldismo quedó flotando un sabor amargo.

Las duras expresiones de D’Elía, que encontraron eco en algunos despachos de la Casa Rosada, se sustentan en la supuesta entrega de planes sociales a Castells cuando Duhalde llegó a la Presidencia en enero de 2002 y éste necesitaba apaciguar el conflicto social que se originó tras la renuncia de Fernando de la Rúa.

En su momento se habló de más de 20.000 planes sociales que el ex presidente habría entregado a Castells. Se trata, en verdad, de la misma cifra de planes Jefes y Jefas de Hogar que en la toma de los nueve McDonalds, realizada el viernes último, exigieron los hombres de Castells.

Finalmente, otro ingrediente a este enfrentamiento: el intendente de Lanús, Manuel Quindimil, enrolado en el duhaldismo, advirtió que la senadora Cristina Fernández "es de Santa Cruz y, éticamente, no corresponde" que integre las listas de candidatos bonaerenses, por lo que le recomendó "que siga representando" a su provincia. "Tiene todo el derecho en la política, pero en la política también hay que tener un poco de ética", señaló, tras lo cual recordó a Luis Barrionuevo, inhabilitado por la Justicia para las elecciones de 2003 por no tener dos años de residencia en Catamarca. "Es lo mismo que a mí se me ocurriera ir a Córdoba y presentarme de candidato a gobernador", dijo.

© La Nación

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