El amor en el Mayo del 68

| El cineasta italiano revisita los años de su juventud en una historia cargada de cinefilia

El título de la más reciente película del cineasta italiano Bernardo Bertolucci es ilustrativo sobre el contexto y las intenciones del director. Porque Los soñadores, que se estrena hoy en el marco de Viva La Diferencia en Cinemateca 18, habla de las aspiraciones y los deseos de una generación que soñaba con cambiar el mundo.

Ambientada en el revoltoso Mayo del 68 parisino, la película narra la relación de tres jóvenes casi embriagados de idealismo, cinefilia, anhelos de liberación sexual y ganas de romper con las convenciones. El estudiante estadounidense Matthew arriba a París en ese efervescente contexto histórico y conoce a los mellizos: Theo e Isabella. Estos viven con particular entusiasmo las revueltas parisinas y discuten con fervor sobre el arte, el cine y la política. Matthew, empero, no abraza con la misma vehemencia las consignas políticas y culturales de sus amigos franceses.

Pero Los soñadores no se centra en las disquiciones políticas o filosóficas de tres jóvenes. Como dijo un crítico inglés: "Lo más importante de la película ocurre entre las paredes de la casa de Theo e Isabella y no en las calles parisinas". El comentario alude al desarrollo de una amistad que pronto adquiere ribetes de triángulo amoroso y que también incluye una fuerte dosis de exploraciones sexuales.

Luego de su estreno en Europa y Estados Unidos, Los soñadores obtuvo mayoritariamente comentarios favorables. En Inglaterra se señaló que "la película no es tan segura de sí misma como el libro de Gilbert Adair sobre el que está basada. Pero es una sofisticada y entretenida producción, fiel a la época que retrata y juguetonamente erótica".

En EE.UU. la película tuvo que lidiar con la molesta calificación NC-17, que precede a la temible XXX, algo que indignó al crítico de la revista Rolling Stone Peter Travers, que tildó la decisión de hipócrita. Más allá del brulote, Travers señala que Los soñadores, "se emborracha de cinefilia —hay una explícita referencia al film de Godard Band a part— y está soberbiamente filmada por Bertolucci y su director de fotografía Fabio Cianchetti... Antes que apaciguar a la audiencia, Bertolucci la provoca. En estos tiempos de cinematografía insulsa, es imprescindible contar con una mirada como la de Bertolucci".

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