Regreso a clases con nueve docentes menos en Médanos de Solymar

Después de 40 días sin clases, ayer se reanudó la actividad en el liceo de Médanos de Solymar en 16 aulas móviles. Según Secundaria, se trató de un regreso "con normalidad". En cambio, la comisión de padres sostiene que la propia dirección del liceo ha comunicado que faltan nueve de los 42 docentes del instituto.

Los cursos en el liceo recién empezaron el 14 de abril pasado debido a retrasos en reparaciones de problemas edilicios del local, que fue construido en el año 2000. Pero volvieron a suspenderse dos semanas después: se encontraron deficiencias en la estructura.

"No han sido asignados nueve puestos, y no sabemos a qué razón obedece. Desconocemos si es un problema del Codicen, de Secundaria o de la inspección", afirmó el representante de los padres, Carlos Boga.

En tanto, el presidente de Secundaria, Jorge Carbonell, explicó que ayer hubo un "desarrollo normal de clases, dentro de las condiciones precarias" en las que se volvió a la actividad. Sobre la falta de profesores, dijo que en los últimos dos días se recibió la renuncia de dos docentes. "Una fue un día antes del inicio de clases. Alguien que cobró hasta el martes y ahora renunció", explicó.

Los 16 salones en los que tendrán clase los alumnos durante por lo menos tres meses están instalados al lado del edificio. Hay ocho aulas prefabricadas, con buena acústica y "muy coquetas", según Boga. El resto son contenedores con paredes de chapa: "son muy fríos y cuando llueve no se escucha lo que dice el profesor". Además, hay diez baños químicos para el alumnado del liceo, que ronda la cifra de 1.500 personas.

Los padres creen que quedan aspectos por mejorar. Por ahora no hay laboratorios de física ni de química, aunque se estudia mudar los equipos a uno de los salones prefabricados. En cambio, las clases de informática seguro serán teóricas, debido a que es muy complicado trasladar las computadoras a las aulas.

ESTRATEGIA. Boga asegura que los padres serán "intransigentes" en el seguimiento del tema. "Estamos en nuestro legítimo derecho de desconfiar de las autoridades de Secundaria, dado que han mostrado una negligencia brutal", comentó.

Por ello, los padres se han dividido en equipos. Uno realizará el seguimiento de las obras en el edificio del liceo. Otro grupo hará el seguimiento pedagógico junto a los profesores, y un tercer grupo analizará el estado emocional de los alumnos. "Hay chiquilines que tienen miedo de ir al liceo", dijo Boga.

La comisión evalúa, además, realizar acciones conjuntas con los padres de otros liceos con dificultades edilicias: Las Piedras, Solymar Norte y La Coronilla.

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