Los Príncipes viven su luna de miel a la vista de todos

| Las ciudades de Cuenca, Albarracín y Zaragoza fueron las primeras escalas de la sencilla gira de los recién casados

Luna de miel popular. El príncipe Felipe de Borbón y Letizia Ortiz recorren ciudades turísticas de España luego de su boda. 200x200
Luna de miel popular. El príncipe Felipe de Borbón y Letizia Ortiz recorren ciudades turísticas de España luego de su boda.
AFP

ZARAGOZA | EL PAIS DE MADRID

Fue toda una sorpresa. La Plaza del Pilar comenzó a llenarse de gente poco después de las 15.00 de ayer, cuando empezó a correr la noticia de que llegaban los Príncipes. Más de 5.000 personas se agolparon y aplaudieron e intentaron saludar a los recién casados cuando llegaron a la Basílica del Pilar, después de visitar Cuenca, donde pasaron la noche del domingo, y la localidad de Albarracín, en Teruel.

Los Príncipes de Asturias decidieron llevar a cabo la luna de miel en su propio país, visitando ciudades de distintas provincias.

Un portavoz de la Casa del Rey informó que el deseo del flamante matrimonio es visitar puntos de interés artístico y cultural, y "pocos países pueden ofrecer riquezas en su patrimonio como España".

Felipe y Letizia interrumpirán la luna de miel mañana 26 de mayo para viajar a Jordania, donde asistirán al día siguiente a la celebración del matrimonio del Príncipe heredero de aquel país, Hamzah Bin al Hussein, hermano del rey Abdalá.

La familia real española mantiene una gran amistad con la familia real de Jordania. El novio es hijo de la reina Noor y del fallecido rey Hussein.

Tras regresar a España procedentes de Jordania, proseguirán la luna de miel por ciudades cuyos nombre no serán revelados con antelación, informó la Casa Real.

GIRA. Durante su estancia en Cuenca, primera escala de su gira, los recién casados cenaron en un restaurante típico y se alojaron en un edificio emblemático convertido en hotel, el Convento de San Pablo, además de visitar la Catedral, una de las más antiguas de España, de estilo gótico normando.

Los príncipes, vestidos con pantalones vaqueros y prendas deportivas, estuvieron rodeados durante toda su visita por vecinos y curiosos, a los que incluso firmaron autógrafos, y multitud de periodistas.

Ayer en Zaragoza, la plaza principal comenzó a llenarse de gente cuando, sin previo aviso, Felipe de Borbón y y Letizia llegaron a la Basílica del Pilar donde les aguardaba el Deán para enseñarles el templo. El gentío les aplaudía, algunos protestaban de que no hubiese vallas para contener el tumulto. Todos querían tocarles, acercarse a ellos.

La visita al templo fue breve. Los príncipes entraron en la Basílica y oraron ante la Virgen, cumpliendo una tradición de la Familia Real de visitar el templo tras su boda.

Antes de su llegada a Zaragoza, los recién casados visitaron la localidad de Albarracín, un enclave monumental de la provincia de Teruel.

Allí pasearon por sus hermosas calles y almorzaron en un popular restaurante, Casa Santiago. Allí degustaron jamón de Teruel, migas, queso de Santa Eulalia y guiso de ciervo.

Desplante

Las ausencias de repúblicas amigas, en especial de Latinoamérica, a la boda real del sábado fueron consideradas "un fracaso diplomático" por el diario "El Mundo" en un editorial de ayer.

El diario sostuvo que el hecho de que 13 presidentes latinoamericanos no acompañaran al here- dero en su boda podía conside- rarse, además, un desplante a la Casa Real y al actual Gobierno.

El desplante es más evidente si se tiene en cuenta que, desde 1996, el Príncipe de Asturias no ha dejado de asistir a ningún acto de investidura en el continente suramericano, dijo "El Mundo".

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