Tiempo de cambiar

"Conozco esta calle como pocos. Conozco local por local, comerciante por comerciante, ya que yo estuve 25 años aquí como anticuario.

Hasta que hace un año, más o menos, tuve que mudarme de la cuadra entre Sarandí y Rincón y venirme más hacia abajo a causa del alza de los alquileres. Poco a poco se fue operando esta transformación que hoy llama la atención: de centro cultural, con sus galerías de arte y sus anticuarios, la zona fue girando hacia la vida nocturna, el sacudón de los boliches, aunque quedamos muchos anticuarios y marchands.

Esto de Bartolomé Mitre es un fenómeno muy curioso, y hace tiempo yo intuía que se iba a tener que dar, sí o sí. Los alquileres se habían ido por las nubes (yo llegué a pagar mil cuatrocientos dólares por mi local) y cuando vi éste, una cuadra más abajo, no dudé un minuto en mudarme, pese a que tenía de vecino a Daniel Karausz, toda una autoridad en el rubro antigüedades. El era el único anticuario de la cuadra y yo con ese rubro, estuve apenas ocho meses, porque vi que las posibilidades del local eran muy grandes, y así inventé este boliche nocturno con un fabuloso subsuelo que parecen catacumbas romanas".

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