WASHINGTON - El presidente estadounidense George W. Bush y su administración lanzarán una nueva ofensiva interna y externa a partir de hoy destinada a restaurar la confianza en su política en Irak, criticada incluso en el seno de su partido Republicano.
Bush debe pronunciar en la noche del lunes un discurso muy esperado ante la academia militar de Carlisle (Pensilvania, este) en la que, según la Casa Blanca, enunciará "una estrategia clara sobre la mejor manera de avanzar" hacia la transferencia de soberanía en Irak el 30 de junio.
Según adelantó Scott McClellan, el portavoz de la Casa Blanca, el discurso se centra en seis ejes: el establecimiento de un gobierno provisional en Irak y la preparación de elecciones, el papel de las Naciones Unidas en la designación de ese gobierno, la transferencia de la soberanía el 30 de junio, una mejora de la seguridad y la formación de fuerzas de orden iraquíes.
Washington quiere acelerar la reconstrucción de Irak y ampliar la participación internacional en esa tarea, indicó.
La primera etapa fue concretada hoy cuando Estados Unidos y Gran Bretaña -su principal aliado en Irak- presentaron un proyecto de resolución al Consejo de Seguridad de la ONU para acompañar la transferencia de soberanía.
Este proyecto prevé entregar la soberanía plena a Irak y un mandato de un año para las tropas extranjeras luego de completada la transferencia.
McClellan rechazó indicar si el presidente Bush anunciará hoy una fecha para el regreso de los 135.000 soldados estadounidenses que permanecen en Irak.
En momentos en que Estados Unidos está sacudido por el escándalo de las torturas en la prisión de Abu Ghraib, varios senadores republicanos de primer plano cuestionaron abiertamente durante el fin de semana la política hacia Irak.
El presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, Richard Lugar, criticó una política "que se basa demasiado en el aspecto militar e iniciativas unilaterales que debilitan nuestras alianzas".
Otro líder republicano en asuntos internacionales, el senador Chuck Hagel, declaró que "en este momento complicado y peligroso de la historia moderna, un presidente de Estados Unidos debe escuchar otras opiniones".
"Quedar de rehén de dos o tres consejeros clave y jamás ir más allá es muy peligroso para un presidente. Todo presidente está aislado. Eso no es nuevo. Pero en mi opinión este es particularmente su caso", afirmó en declaraciones a la cadena CNN.
Bush multiplicará en junio sus reuniones con líderes internacionales, en las que Irak figurará en lugar prominente.
Viajará a Italia, Francia y luego será anfitrión de la cumbre del G-8 (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Italia, Japón y Rusia) del 8 al 10 de junio. A fin de mes estará en Irlanda para la cumbre anual de la Unión Europea y Estados Unidos y luego irá a Turquía para la reunión de la OTAN.
Además del escándalo provocado por las torturas en la prisión de Abu Ghraib, la administración Bush está enfrascada en otra polémica con un dirigente político iraquí, Ahmad Chalabi, ex protegido del Pentágono hoy acusado de haber pasado información secreta a Irán.
"Jamás transmití informaciones clasificadas a Irán", declaró este domingo el dirigente del Congreso Nacional Iraquí (CNI) a la cadena Fox.
El caso reaviva interrogantes sobre la confianza puesta por Washington en ciertos opositores iraquíes hoy acusados de haberla malinformado sobre las armas de destrucción masiva iraquíes o de estar comprometido con el régimen iraní.
A menos de seis meses de la presidencial de noviembre, la cota de popularidad de Bush está en baja en las encuestas, reflejando una inquietud creciente ante la persistencia de graves dificultades políticas y militares en Irak, y por el agujero financiero que esta operación provoca.
AFP