TEL AVIV
Un duro enfrentamiento tuvo lugar ayer en la reunión de gobierno israelí, en la que se habló sobre las demoliciones de casas de palestinos en Rafah durante la reciente ofensiva del ejército en el sur de la Franja de Gaza, que el ministro de Justicia, Yosef Lapid, criticó duramente y calificó de "inhumanas".
Yosif, jefe del partido de centro Shinui y principal aliado del premier Ariel Sharon en el gobierno de centro-derecha, generó una tempestad de protesta entre los ministros presentes cuando comparó lo que ocurrió en Rafah y las destrucciones sufridas por los judíos durante el período nazi.
Según la reconstrucción del sitio en internet del periódico "Haaretz", Lapid dijo que "las demoliciones de casas en Rafah deben terminar. Es inhumano, no es judío y nos crea daños graves en el mundo".
Según el periódico, el ministro dijo a sus colegas que quedó impresionado al ver en televisión las imágenes de una mujer anciana de Rafah que buscaba sus medicinas entre los escombros de su casa destruida. "Me recordó a mi abuela", dijo.
La abuela de Lapid, que murió en el campo de concentración de Auschwitz, fue secuestrada de su casa por los nazis.
Enojados, el premier Sharon y sus ministros de Economía y del Exterior, Benjamin Nethanyau y Silvan Shalom, rápidamente atacaron a Lapid, y le exigieron que se retractara.
"Son comentarios inaceptables, intolerables", expresó Sharon, según fuentes cercanas a la reunión.
A la salida del encuentro, Lapid intentó enfriar la polémica, y precisó que no quiso hacer un paralelo entre los soldados israelíes y los militares nazis.
"Pero cuando vean a una mujer anciana, piensen en vuestras abuelas", agregó. ANSA