Hoy por la tarde la Asociación de Empleados Bancarios del Uruguay (AEBU) y el Banco Central del Uruguay (BCU) mantendrán una instancia de conciliación en el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social de la que no cabe, a priori, aguardar que se acerquen las posiciones entre ambas partes, distanciadas desde la decisión de la autoridad monetaria de cerrar los fondos de liquidación de los bancos Comercial, Caja Obrera y Montevideo.
Así lo dejó entrever el presidente del sector banca privada de AEBU, Juan José Ramos, que señaló a El País que "ya está todo dicho y el que tiene que mover es el BCU".
El sindicato no mantiene contacto con representantes del BCU desde antes de la Semana Santa y no reconoce a esa institución como interlocutor válido hasta que esta no resuelva la situación de los funcionarios de Rilomán S.A, empresa vinculada al Banco de Crédito.
"Le corresponde hablar al BCU porque el personal de los fondos está a la orden y cobrando el sueldo", dijo Ramos. El sindicalista encabezará la delegación gremial que estará integrada también por otros integrantes del consejo de banca privada de AEBU y con miembros de las comisiones representativas de los fondos de liquidación.
ALIADOS. El BCU contará con un poderoso aliado esta semana cuando el enfrentamiento con AEBU por el cierre de los fondos de recuperación de los bancos liquidados haga implosión.
Se trata de los grandes ahorristas de los bancos y los tenedores de eurobonos del Comercial y Montevideo que harán un fuerte despliegue en contra de la iniciativa de fideicomiso global que llevó el sindicato bancario al Parlamento y que ha sido diseñada para administrar los activos de los cuatro bancos liquidados y la cartera de difícil recuperación del Banco República.
Los integrantes de las comisiones de ahorristas con depósitos mayores a U$S 100.000 y los tenedores de eurobonos quieren hacer presión para que se apruebe un canje de deuda que se negocia con el Ministerio de Economía. Según los dirigentes de esos grupos, Sergio Lamorte y Alberto Piqueras, el fideicomiso se transformará "en lo mismo" que los fondos donde "no ha habido ningún avance".
"En el mejor escenario del fideicomiso la recuperación de activos es parcial y a largo plazo en tanto con el canje es total y de forma inmediata", dijo Lamorte. El canje implica que ahorristas y eurobonistas den bonos de corto plazo, dinero en efectivo y, en algunos casos eurobonos, al gobierno que entregará papeles en Unidades Indexadas a 12 años de plazo. El canje está trabado porque Economía quiere bonos que venzan antes de 2006 y los ahorristas dicen que no hay tantos ya que muchos fueron utilizados en el canje de deuda de mayo de 2003, lo que se está negociando entre las partes.