Camnasio, un hombre que promovió el puerto

Se acaba de cumplir un mes del inesperado fallecimiento del Ingeniero Juan Carlos Camnasio, reconocido empresario dedicado a las reparaciones navales. Fue sin duda un exitoso promotor de la actividad de los servicios portuarios en su especialidad que a lo largo de 32 años contribuyó con su esfuerzo, empuje y tenacidad a prestigiar el puerto de Montevideo internacionalmente.

Hay que reconocer que desde que vino de Buenos Aires y se afincó en nuestro terruño donde formó su hogar, Camnasio trabajó duro, creó su empresa dejando rastros de progreso y desarrollo para el puerto. Más allá de generar fuentes de trabajo que por cierto estimuló y alentó, contribuyó a enriquecer la oferta de servicios de Montevideo de apoyo a la navegación internacional.

Entre sus actividades técnicas vale la pena resaltar que por largos años sus talleres atendieron tres poderosas empresas pesqueras polacas estatales con casi 55 barcos que durante dos décadas tuvieron a Montevideo como puerto base de operaciones y que como se recordara todas las semanas teníamos en puerto dos o tres barcos haciendo reparaciones y otras tareas comerciales de apoyo.

Sin duda los cuadros estadísticos de aquel tiempo confirman la trascendencia económica que representó para el Uruguay la numerosa presencia de los barcos polacos que por años nos visitaron para reparaciones, trasbordos, y relevos de tripulaciones.

Ello implicó la participación de mano de obra uruguaya pero sobre todo marcó la importancia que tuvo el apoyo técnico y mecánico para sostener y retener en nuestro puerto a tan importantes empresas polacas que durante 20 años confiaron en los servicios de Montevideo. Fue también quién innovó que las rotaciones de las tripulaciones de los pesqueros polacos se hicieran por Montevideo y así se hizo.

A principios de los años 90 inaugura una terminal extraportuaria para la reparación de contenedores. En los últimos tiempos descubrimos que hizo trabajos especiales en cruceros de turismo, como el caso del "Costa Allegra" este pasado fin de año y también una delicada reparación en el crucero "Queen Elizabeth 2", en cuyo barco había viajado en dos oportunidades con su esposa. Fue también circunstancial armador.

Mas allá de sus éxitos empresariales, Juan Carlos Camnasio fue un hombre solidario y un hombre del mar por vocación y ahí lo vimos en comisiones de apoyo al buque escuela Miranda, a Liga Marítima, Yacht Club, vinculado a la Armada Uruguaya, a la Armada Argentina. Fue un hombre comprometido con las acciones humanas, apoyando todo desafío social y en particular dentro de su sector supimos de acciones de señorío que prestigian su dignidad humana. Es por eso que el sector portuario y social de Montevideo, reconocen en Juan Carlos, un amigo de ricas aristas humanas, extrovertido, de contagiante personalidad, que sin duda extrañaremos tras su desaparición física, pero su recuerdo permanecerá imborrable entre nosotros. A sus familiares nuestro reconocimiento. E.C.

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