MELO | HILTON MESTRE
Un doble crimen y posterior suicidio conmocionó la fronteriza ciudad de Río Branco.
El homicida era un changador que se desempeñaba como carrero. Este hombre enajenado por el alcohol mató a su esposa y a una pequeña hija de tan solo 3 años, y luego se autoeliminó. Un bebito de 18 meses, que también se encontraba en la modesta vivienda, salvó su vida, tal vez por que su padre en un momento de lucidez decidió no eliminarlo. En la tarde del pasado sábado, S.A.M. de 31 años, un hijo mayor de la trágica familia, llegó hasta la casa paterna ubicada en barrio Batalla Silva de la periferia de la ciudad pareciéndole extraño que un niño llorara tan intensamente y sin pausas. Se encontró con un dantesco cuadro, es decir con los cuerpos sin vida de su papá Aramír Araujo Porciúncula, de 49 años, su mamá Alice Méndez, de 48 años, y de su hermana, Laura Cecilia Araujo Méndez de tres año. Un revólver calibre 38 fue le arma utilizada por el descontrolado sujeto causante del hecho de sangre más cruento en la historia criminal de la ciudad.