A 40 años de la mayor tragedia del fútbol en Perú: 327 muertos

LIMA - Un 24 de mayo de hace cuatro décadas 327 hinchas murieron en el Estadio Nacional de Lima en la mayor tragedia de fútbol en este país, que se recuerda con datos escalofriantes de lo ocurrido durante el partido Perú-Argentina, clasificatorio para los Juegos Olímpicos de Tokio-1964.

Angel Eduardo Pazos, el árbitro uruguayo que desencadenó una reacción violenta al anular un gol a los locales, "ha desaparecido del ambiente, hace muchísimo tiempo que no lo vemos, pero tampoco se ha muerto, que conste que sigue vivo", dijo a El Comercio su compatriota Ramón Barreto.

A los 84 minutos Pazos anuló un gol a Víctor Kilo Lobatón supuestamente por planchar la bola ante el zaguero Bertolotti, y eso prendió la mecha en las cuatro tribunas del Estadio Nacional, que será uno de los escenarios en que este julio se jugará la Copa América.

Había 47.157 aficionados en las tribunas. Los de la popular norte zamaqueban la alambrada, los de oriente destrozaban los asientos de madera y las lanzaban al campo, en la popular sur se prendieron fogatas.

Pazos decidió dar por terminado el partido por falta de garantías, y fue cuando de oriente saltó al campo Víctor Campos, conocido como Negro Bomba , que corrió al árbitro uruguayo, lo alcanzó y le propinó un golpe. La policía tumbó al desaforado hincha y lo apaleó.

En la tribunas ya no habían aficionados al fútbol, sino hordas que intentaron saltar al campo de juego.

La crónica del especializado El Bocón recuerda que el jefe policial, comandante Jorge de Azambuja, ordenó a sus dirigidos lanzar bombas lacrimógenas a las tribunas. Se produjo entonces la estampida del gentío hacia las puertas del estadio en su intención de alcanzar las calles.

Pero las puertas estaban cerradas y allí, aplastados unos sobre otros, murieron cientos.

"Los cadáveres eran apilados unos sobre otros y formaban bloques de hasta dos metros de alto", señala El Bocón.

"Los muertos se colocaban en los jardines de los hospitales, y a los que eran identificados se les colocaba un esparadrapo con su nombre en la boca", apunta Deporte Total de El Comercio.

Por radio y televisión se pedía ayuda con donación de sangre y apoyo de enfermeras y médicos a los hospitales.

Una versión no confirmada aún es que el responsable de las puertas se había ido a ver una carrera de autos, a cinco cuadras de allí.

En estado de descontrol y al enterarse de lo sucedido, los que se salvaron -recordó este domingo Reportajes, de Canal 5TV- mataron a tres policías. A uno lo tiraron desde una tribuna a la calle, otro fue linchado y un tercero muerto a patadas.

"No menos de un centenar de vehículos fueron robados y saqueados, además había saqueo en las calles", recordó Juan Guzmán, testigo de lo sucedido. Se incendieron locales como la fábrica de Good Year.

Entrada la noche las fuerzas policiales retomaron control de la ciudad, pero el gobierno del presidente Fernando Belaunde suspendió por 30 días las garantías constitucionales.

El comandante Azambuja fue enjuiciado y condenado a prisión.

Héctor Chumpitaz, quien alineó por Perú ese 24 de mayo de 1964, dijo que tras los hechos estuvieron dos horas en el vestuario antes de dejar el estadio. Al menos dos de sus compañeros de equipo perdieron amigos en la tragedia.

En acto simbólico, el actual ministro del Deporte y jefe del Instituto Peruano del Deporte, Iván Dibos, encabezará este lunes una misa de honras en el Salón de las Américas del viejo Estadio Nacional.

AFP

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