"Los iraquíes se sienten inferiores"

| Hasta hace una semana este joven técnico uruguayo estuvo en Irak. Si bien no estuvo en la línea de fuego, pudo experimentar de cerca la psicosis de guerra. Comandó un equipo de norteamericanos e iraquiés en Bagdad. De vuelta en el país cuenta su aventura.

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CESAR BIANCHI

Alejandro Toledo (28) estudió escuela y liceo en Salto. Después hizo un curso de Ingeniería Tecnológica en Electrónica de UTU, en convenio con la Universidad Tecnológica de Entre Ríos en Argentina. Acaso fue este el curso que lo condujo a la guerra en Irak.

Como ingeniero electrónico, ingresó a trabajar a los 20 años en Ledefil, la representante de Nortel Telecom en Uruguay, uno de los principales proveedores de Ancel en telefonía celular en el interior del país.

Estuvo en Jordania haciendo la instalación de la planta de energía en los campamentos de las "fuerzas de coalición".

Después se mudó a los jardines de Babilonia, a cinco millas (ocho kilómetros) de Al-Hilla, en Irak. "El campamento tenía mil efectivos entre civiles y militares. En Babilonia había unas cinco mil personas, en una miniciudad para efectivos militares y civiles. Hice la instalación eléctrica, instalamos siete megawatts de energía en Jordania y a partir de ahí surgieron contactos", dice.

Lejos de su novia Mercedes con la que llegó a compartir sólo cinco meses de romance entre Montevideo y Salto, en Jordania debió planificar desde lo mínimo hasta todo el mantenimiento.

Quedó apostado en la antigua Babilonia, donde se quedó hasta el sábado 15. En Irak lo ascendieron a lo que llaman "foreman", el encargado de la potencia eléctrica.

"Fui muy afortunado porque me quedé en los jardines de Babilonia, un lugar del que habla muy bien la historia. No vi hasta el sábado ni un herido ni una persona disparándole a otra", comenta el salteño, en entrevista con El País.

—¿Fuise consciente de que, como técnico en electrónica, colaboraste con Estados Unidos en la guerra?

- ¿Fuise consciente de que, como técnico en electrónica, colaboraste con Estados Unidos en la guerra?

- Yo nunca miré mi experiencia con ojos políticos, ni me detuve a pensar para quién estaba trabajando. Mi primera decisión, en tanto un desafío, no era para trabajar en Irak sino para trabajar en Jordania. Además, la guerra supuestamente había terminado. Nunca pensé que iba a ir a trabajar para las "fuerzas de coalición" o para Estados Unidos. Yo sólo pensaba en mi trabajo.

- Seguramente además, te debieron haber pagado muy bien.

-Me pagaron muy bien. Me hicieron una oferta que era bastante superior a lo que puede pagar un colega mío en cualquier lado, pero precisamente, hay que tener en cuenta dónde estaba.

- ¿Cuál era, específicamente, la función de ustedes?

-Eramos el soporte en electricidad y energético de las fuerzas de coalición. El 60% de los militares en Babilonia eran polacos. Estábamos a cargo de lo que eran las instalaciones así como la logística, armar carpas, containers, energía, agua potable, gente a cargo de aires acondicionados y plomeros. Nosotros hacíamos todo eso, en una mini-ciudad. La empresa (Halliburton) se hacía cargo de todo eso, pero yo estaba a cargo de la energía. Babilonia era un lugar santo, sin lugar a dudas. Desde que yo estuve hasta el último día no vi ni un ataque. No hubo disparos de morteros, como sí lo hacían a 10 minutos de donde estábamos nosotros, y por supuesto lo oíamos.

- ¿Qué sensaciones te dejaron los iraquíes?

- Lo primero que me sorprendió fue la cultura de su gente. Lo cultos que eran los iraquíes, y también los jordanos. Hablabas con un norteamericano y no sabían dónde quedaba Uruguay. Pero hablabas con los iraquíes y conocían Uruguay, Ecuador, Paraguay... Apelaban al fútbol. De hecho, a mí en lugar de llamarme Alejandro, me decían Recoba o Forlán. También en Bosnia o Macedonia. Cuando yo decía que era uruguayo, me decían: "Uruguay, Recoba, Peñarol".

- Tú mismo admitiste quepreferías ni pensar en para quién estabas trabajando, ni que estabas colaborando en la guerra. ¿Qué reflexiones hiciste, a qué conclusiones finales llegaste?

- No pensé que estaba trabajando para Estados Unidos, ni para la guerra. Yo tenía muchas presiones. Estaba, entre otras cosas, trabajando para tener energía en los hospitales. Luché mucho por eso, porque había que tener un respaldo. Es curioso la enorme cantidad de dinero que mueve la guerra, y cómo no están preparados para ningunaalarma, en algunas circunstancias. Me entusiasmó mucho la gran interacción con la gente iraquí. Me siento orgulloso de que en el campamento donde estaba, no había ningún iraquí que no me conociera. Todos sabían mi nombre y que soy uruguayo. Los iraquíes son gente que se creeinferior a los demás.

- ¿Viste mucha pobreza?

- Es increíble en la pobreza en la que están sumidos los ciudadanos. Lo que uno ve por tele es lo que los medios quieren mostrar: la parte del gobierno, política y de poder. Te diré que el 80% del pueblo estaba contento con lo que está pasando.

- ¿Están contentos con la posguerra que estamos viendo?

- No es la reconstrucción que ellos querían y pretendían, pero sí están contentos de poder ir a trabajar, de poder andar por la calle libremente. Ellos iban a la guerra, o los mataban.

- ¿Y a propósito de la reconstrucción?

- Eso tiene más que ver con una parte política, con las promesas que le dieron. Ellos saben muy bien cuál fue el motivo de la guerra.

- ¿Cuál fue?

- El que todo el mundo sabe. No fue por hacer caer a un dictador...

- ¿Te refieres a intereses por petróleo?

- Exactamente. Pero a lo que más quiero apuntar es a que me senté a hablar en árabe con los iraquíes. No eran ellos hablando inglés para comunicarse conmigo, sino que yo me esforcé por hablar árabe con ellos. Me querían, me cuidaban como si fuera un hijo.

- ¿Llegaste a ver el Palacio de Saddam. Lo viste en ruinas, después del saqueo, con todos sus lujos?

- Sí, sí, en parte sí. Impresionaba por su tamaño y sus lujos. Lo que nosotros llamamos un galpón, que no lo era, no te lo imaginás. Era un lugar para guardar maquinaria y aire acondicionado, con tuberías. Y te hablo de lo menos atractivo. Vi oro, vi cuadros. En todos los palacios de Babilonia estaba escrita la palabra "Saddam". En el enorme techo de 40 metros por 30 del restaurante donde comíamos, decía "Saddam Hussein" esculpido, como grabado. Ahora, más allá de lo político, los iraquíes estaban muy contentos de poder expresarse libremente. Yo trabajaba con 17 iraquíes a mi cargo y sobre 8 estadounidenses, y me costó pero logré que no le dieran a los iraquíes la carga pesada del trabajo. Los norteamericanos querían hacer lo más sencillito y quedarse sentados. Me costó,pero logré integrarlos. Los iraquíes vivieron mucho tiempo en el oscurantismo, bajo represión. No precisa que nadie venga a intimidarlos, porque ellos ya se sienten inferiores.

- ¿Qué piensan los iraquíes de todas las imágenes que están recorriendo el mundo, a propósito de la soldado Linndie England y sus abusos a prisioneros iraquíes,decapitaciones y otras torturas?

- Se está dando más espacio a la política. Los propios iraquíes tienen sus diferencias entre "chiitas" y "sunitas" y entre ellos a sus vez están divididos. Es lo que ellos llaman "la pelea por el trono". Hay un gran odio entre ellos, a pesar de que todos son musulmanes. Todo ese panorama sumado a la presencia de la coalición, que a su vez hay países que se están yendo (como España). A los iraquíes los indignó, pero lo sentían en carne propia.

Ahora, no te olvides que ellos tenían que escapar del ejército de Saddam Hussein. Ellos no tenían opción: iban a la guerra o los mataban. Digamos, ellosestán contentos con lo que pasó al caer Hussein, pero ya están esperando que se retiren (los norteamericanos).

- ¿Qué sentiste cuando se encontró a Hussein en la cueva?

- Susto. Sentí susto porque se sentía el ruido de los morteros. Ellos festejan tirando tiros y bombas al cielo, pero por consecuencia, tuvimos que ponernos el "black jacket" con casco y toda la ropa de fajina, porque la bala que sube, en algún momento baja. Fue un momento de alegría y algarabía. Es inexplicable quetodo lo festejan con bombas.

Razones de peso para el regreso

—¿Por qué decides volver a Uruguay?

—Por mi buen desempeño, hace tres meses me nombraron "manager" de todo el equipo técnico en electricidad para todo Irak, en un contrato que firmé por cinco años. Yo debía estar al frente de siete campamentos en todo el país, por lo que mi trabajo había sido reconocido. No había ningún latino con el cargo de supervisor.

Pero yo en un principio había firmado contrato por un año. A pesar de que lo firmé, les hice saber que quería volver a mi país. A los uruguayos nos tira la familia, la novia, los amigos. Hay unas palabras que me dijo una amiga antes de irme: "negro, tenés que perder la inocencia del latino". Nosotros somos más afectivos. A mí, allá en Irak, lo que interesaba era charlar con los iraquíes. En fin, como era un contrato abierto, pude venirme, pero tengo las puertas abiertas.

—¿Te interesaría volver a trabajar en un país en guerra?

—Sinceramente, en este momento no creo. Una vez que volvés, ves las cosas de afuera, todo es distinto. Yo estaba en una burbuja.

—¿Cómo encontraste el país?

—Me pareció todo carísimo. Yo estaba acostumbrado a pagar en dólares. Un dinar en Bagdad son 3,5 dólares y nada te baja de eso. Pero vine y acá todo me parece caro también.

—¿Cómo hiciste para mantener firme un noviazgo que sólo tenía cinco meses cuando te fuiste a Medio Oriente?

—Por mail o por teléfono satelital por intermedio de Estados Unidos. Ella tuvo miedo, al igual que mi familia. Mi madre fue el mayor puntal que tuve estando allá. Con mi padre también, pero con ella tengo una relación muy estrecha. Ella no estaba para nada a favor de que me fuera, pero no me lo decía para hacérmelo más fácil.

—¿Y ahora qué?

—Mis padres y mi novia están en Salto. Voy a estar allá con ellos. Por ahora descansando. Todavía no me puse a buscar trabajo acá; por lo pronto tengo ofertas en Finlandia, Jordania, Babilonia. Veré hasta donde puedo llegar en mi país, pero el problema es que soy entusiasta. Allá trabajaba 7 días a la semana, 14 horas por día durante cuatro meses. Intentaré conseguir algo en lo mío acá, quizás en lo que me interesa que son las comunicaciones, sobre todo ahora que está en auge el sistema de los teléfonos GSM.

—¿Puede suceder que pases de la guerra en Irak a trabajar en teléfonos celulares en Montevideo?

—Es muy probable (ríe).

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