Príncipe Felipe y Letizia Ortiz convertidos en marido y mujer

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AP

Madrid - El Príncipe de Asturias, heredero de la Corona española, y la periodista Letizia Ortiz se convirtieron hoy en marido y mujer ante el altar de la catedral de La Almudena de Madrid.

Poco después de las 11.00 de la mañana (09.00 GMT), en un día gris y lluvioso sobre la capital española, comenzó la ceremonia oficiada según el rito católico.

Antes de formalizar su compromiso matrimonial, el Príncipe de Asturias miró a su padre, el Rey, solicitando su consentimiento al enlace, que Juan Carlos I ratificó con una inclinación de cabeza.

Treinta y cinco familiares y amigos de Felipe de Borbón y Letizia Ortiz actuaron de testigos de la ceremonia, a la que se unieron miembros de más de una treintena de Casas Reales de Europa, Asia y Africa.

Entre los invitados estaban la familia real de Noruega, Suecia, Holanda y Bélgica, la Reina Rania de Jordania, la Reina Margarita de Dinamarca, el Príncipe Carlos de Inglaterra, el Príncipe Heredero de Japón, Naruhito, la Princesa Carolina de Mónaco y su hermano Alberto, así como los grandes duques de Luxemburgo.

Asistieron también la familia real de Grecia, los Príncipes de Saboya, los duques de Braganza, entre otros representantes de la monarquías de todo el mundo.

También estaban el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, acompañado de su esposa, Sonsoles Espinosa, los miembros del Ejecutivo; los presidentes del Congreso y del Senado; los presidentes de las comunidades autónomas y representantes de todas las instituciones, así como amigos personales de los novios.

Asimismo, asistieron representantes de la nobleza española y personalidades del mundo de la política, la cultura, el deporte y las artes.

El rito del matrimonio comenzó después de la homilía, seguida con atención por los novios y oficiada por el arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, quien se refirió a las virtudes del amor conyugal.

"Vuestro amor matrimonial, sellado hoy ante Dios y ante los hombres, como un sacramento, está llamado y destinado a sacar amor en vuestra familia y en España".

Tras la homilía, con sus manos entrelazadas, el Príncipe dijo a su prometida: "Yo, Felipe, te recibo, Letizia, como esposa y me entrego a ti y prometo serte fiel en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad todos los días de mi vida". Fórmula que fue repetida por la novia.

Convertidos ya oficialmente en Príncipes de Asturias tras expresar su compromiso, los contrayentes se intercambiaron las alianzas y las trece monedas de oro utilizadas como arras, signo de los bienes que van a compartir.

La novia, que estaba guapísima, lucía un traje diseñado por Manuel Pertegaz y tejido en seda natural tramada con hilos de plata fina.

De color blanco roto e inspirado en la línea princesa del modisto, el traje presentaba un escote en pico, cuello "corola" y cola de 4,5 metros bordada con motivos heráldicos.

Una diadema de estilo imperio de platino y brillantes, que la Reina Sofía lució el día de su boda, sujetaba un tul de seda natural de tres metros de largo y con bordados que mezclan la flor de lis y la espiga, regalo del Príncipe.

Lucía pendientes obsequio de los Reyes y portaba un ramo en cascada compuesto por lirios, como emblema de los Borbones; rosas, azahar, flor de manzano y espigas de trigo.

La intensa lluvia que caía sobre Madrid obligó a la novia a desplazarse en un lujoso Rolls Royce desde el Palacio Real hasta el templo acompañada de su padre y padrino, Jesús Ortiz.

Iba auxiliada por dos damas de honor, y precedida por los cinco nietos de los Reyes de España, una de sus sobrinas y una nieta del Infante Don Carlos como pajes.

Bajo el redoble de las campanas, el novio llegó diez minutos antes, vestido con el uniforme de gran gala del Ejército de Tierra, pantalón y guerrera color azul, y acompañado por su madre y madrina, la Reina Sofía, con un vestido color oro y mantilla de encaje negro.

Antes, en el cortejo desfilaron el Rey, acompañado por su hermana la Infanta Pilar, las hermanas del Príncipe, Elena y Cristina, con sus respectivos esposos.

La Familia Real, a la izquierda, y la de Letizia Ortiz, a la derecha, flanqueaban a los novios en el altar a quienes dirigieron en numerosas ocasiones miradas de complicidad.

La Orquesta Sinfónica de Radio Televisión Española y el Coro Nacional de España, bajo la batuta de Jesús López Cobos, acompañaron la ceremonia, que se extendió más de una hora y en la que se interpretaron tanto piezas religiosas como de música clásica.

Tras escuchar la bendición enviada por Juan Pablo II, seguida de la firma de los novios y sus testigos en el registro de la catedral, el arzobispo de Madrid dio por finalizada la Eucaristía.

Pasado el mediodía, Letizia Ortiz salió del templo del brazo de su ya esposo, quienes fueron ovacionados por los aplausos de miles de ciudadanos congregados en sus aledaños pese a una mañana lluviosa.

A continuación, la pareja se subió a otro Rolls Royce e iniciaron el recorrido por las calles de un Madrid engalanado hasta la Basílica de Atocha, donde la novia cumplió con la tradición de ofrecer su ramo a la Virgen.

EFE

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